Los motores rugen por Iván: un centenar de motoristas escoltan el féretro del joven entreguín fallecido en accidente en León

Amigos y compañeros del mundo de las dos ruedas acompañan de Langreo a Soto de Dueñas el féretro de Iván Fernández, de 32 años, que murió el domingo bajando el puerto de Tarna

Las motos rugen por Iván Fernández: así fue la emotiva despedida motera al joven fallecido en un accidente en León

D. Orihuela

David Orihuela

David Orihuela

Langreo

Un infortunio, un accidente que le puede pasar a cualquiera, por muy experimentado que sea. Es lo que repetían una y otra vez la tarde de este martes en el tanatorio de Langreo los amigos de Iván Fernández, el joven de El Entrego (San Martín del Rey Aurelio) que el pasado domingo perdió la vida en León.

Un centenar de moteros de toda Asturias acudieron al llamamiento de sus compañeros del Nalón. Querían despedir a su compañero de rutas con todos los honores y así fue. Los motores rugieron por Iván en cuanto el coche fúnebre salió del tanatorio de Langreo, donde la familia veló su cuerpo y recibió el cariño de cientos de personas. Tras el vehículo con los restos mortales del joven entreguín, circulaban dos motos, los coches en los que viajaba a familia y una caravana de decenas de motos. El destino era el cementerio de Soto de Dueñas, en Parres, localidad de la familia del fallecido.

Los amigos de Iván explicaban que el accidente se produjo cuando el piloto no circulaba a demasiada velocidad, "iba a unos 80 kilómetros por hora por una carretera que no es mala". El problema surgió cuando algo hizo que Iván tocase el freno, en ese momento perdió el control de la moto y se fue al suelo. Su muerte fue instantánea. Según los testigos se golpeó la base del cráneo, la nuca, contra una de las "patas" del guardarraíl de la carretera. No se pudo hacer nada.

Se da la circunstancia de que otro grupo de moteros estaban a poca distancia colocando flores en el punto donde se había matado otro compañero hace cinco años. Una docena de personas convocados por el club Vespa Asturias participaba en el homenaje al motorista gijonés Chus Paraja, fallecido a poca distancia. Entre ellos había una médico que fue quien certificó la muerte del joven asturiano. Fueron quienes avisaron de inmediato a la Guardia Civil.

Iván Fernández había participado la mañana del sábado en una concentración de motos en Llorío (Laviana). Gerardo Lafuente, el organizador de esta cita, se lamentaba a las puerta del tanatorio: "Estás charlando con un chaval y a las dos horas te dicen que está muerto. Es muy duro". Fernández y otro compañero decidieron abandonar la concentración de Laviana y dirigirse a León por el puerto de Tarna Fue en la bajada, ya en la vertiente leonesa, tras coronar el puerto, cuando se produjo el trágico accidente. El compañero que viajaba detrás de Iván participó, "destrozado", en el homenaje en el tanatorio langreano. El domingo permaneció horas al lado del cuerpo sin vida de su amigo hasta el levantamiento del cadáver. Dos días después lo acompañó en su último viaje.

Iván Fernández descansa ya para siempre en el cementerio de Soto de Dueñas. En El Entrego, todos lloran la muerte de "un buen crío" que tuvo la mala suerte de caerse con la moto. "Todos los que andamos en moto nos caemos, nos puede pasar a cualquiera", repetían sus amigos.

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