La faba asturiana, en su peor momento: "preocupación" por la caída de cosechas y el fraude de las alubias bolivianas

"Este cultivo no puede desaparecer", claman los cosecheros de IGP en Villaviciosa, que piden más apoyo y formación

Susana Arévalo, durante su intervención en la jornada técnica de ayer. | C V.

Susana Arévalo, durante su intervención en la jornada técnica de ayer. | C V.

Villaviciosa

El cultivo de la faba asturiana atraviesa uno de sus momentos más delicados. El sector no esconde su "preocupación" por la caída de las cosechas, al tiempo que subraya la urgencia de acabar con el fraude o de atraer nuevos profesionales al cultivo. Así quedó de manifiesto ayer, durante la jornada técnica con la que se abrió la Semana de les Fabes de Villaviciosa. La cita reunió a productores, representantes de la Indicación Geográfica Protegida (IGP), técnicos en agricultura ecológica y expertos en innovación agroalimentaria.

"Hay que poner freno a la caída de la producción por hectárea", advirtió Sergio Suárez, presidente de la IGP Faba Asturiana, quien afirmó que las últimas dos campañas han sido "especialmente duras". Primero, por la sequía de 2023. Después, por el exceso de humedad de 2024. "Dos años malos nos alarman, pero la problemática ya estaba ahí. Veníamos de años muy buenos y nos habíamos acostumbrado a ello. Esto es el campo y estos ciclos existen", señaló. Además, Suárez repasó las líneas de ayuda y de trabajo abiertas para cambiar la situación, que van desde el desarrollo de una semilla resistente a ciertas enfermedades por parte del Serida –que tardará aún unos años en llegar al agricultor— hasta la importancia de los seguros agrarios para sobrellevar las malas cosechas o la activación, por primera vez, de las ayudas de la Política Agraria Común (PAC) para la faba y la verdina.

"Este 2025 tenemos una ayuda directa de la Consejería de 580.000 euros, con 2.200 euros por hectárea de faba y 2.000 por hectárea de verdina. Pero no sabemos si esas ayudas seguirán en el futuro, así que hay que aprovecharlas bien ", subrayó el presidente de la IGP. 

La otra gran preocupación del sector gira en torno al fraude y a la dificultad de controlar el origen de la faba que se comercializa como asturiana. En esa línea se enmarca el proyecto Alliance, que desarrolla herramientas tecnológicas para identificar la autenticidad del producto mediante un sensor basado en espectroscopía infrarroja. Armando Menéndez, de Asincar, explicó que desde este clúster agroalimentario se está desarrollando el sistema, centrándose su trabajo en un sensor diseñado para que los organismos de control puedan verificar en tiempo real si una faba es asturiana o si procede de Bolivia, como se ha comprobado en algunos casos de fraudes en los que se vende como si fuera IGP de Asturias alubias del país andino.

La jornada también sirvió para abordar el futuro del cultivo ecológico. Susana Arévalo, técnica del Consejo de la Producción Agraria Ecologica del Principado de Asturias (COPAE) ofreció una ponencia sobre cómo identificar productos ecológicos y sobre los cambios en la convocatoria de ayudas de la PAC .

"La faba asturiana necesita apoyo, inversión y formación. No es un trabajo que se haga de hoy para mañana", advirtió Sergio Suárez, convencido de que "este cultivo no puede desaparecer".

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