Entrevista | Athina Rachel Tsangari Cineasta, recibe hoy el Premio de Honor del Festival de Cine de Gijón

"El FICX me inspiró porque se aleja de lo comercial, pero a la vez es muy expansivo"

"Lo peor que le puede pasar a un cineasta es que le digan que su película es interesante; quiere decir que el público se quedó indiferente"

Athina Rachel Tsangari, ayer, en la antigua Escuela de Comercio.

Athina Rachel Tsangari, ayer, en la antigua Escuela de Comercio. / Juan Plaza

Gijón

La cineasta, guionista y productora griega Athina Rachel Tsangari (Atenas, 1966) recibirá esta tarde el Premio de Honor del Festival del Cine de Gijón. Lo hará a partir de las 19.00 horas, en la gala de clausura de la 62.ª edición del certamen, en la que el público ha podido disfrutar de "Harvest", el último trabajo de Tsangari. Previamente, en la antigua Escuela de Comercio, a las 11.00 horas, protagonizará un encuentro con el público.

–¿Cómo valora recibir el Premio del FICX?

–Como un honor. Considero que se trata de un premio que tiene en cuenta toda mi carrera como cineasta y, cuando recibes un galardón así, tienes como dos sensaciones que entran en conflicto. Por una parte, me pregunto que por qué a mí y si lo merezco realmente. Y por otro lado pienso... Bueno, realmente debo ser mayor ya.

–Es su primera vez en Gijón. ¿Qué valoración hace de este certamen que ya ha alcanzado su 62.ª edición?

–Lo conozco desde hace mucho tiempo. Estudié Cine en Austin, en Texas, pero antes estuve en Nueva York, trabajando como becaria en el Museo de Arte Moderno. Allí veía tres o cuatro películas al día. También hay un lugar muy importante en Nueva York, que es donde se encuentran los archivos de la antología cinematográfica. Entonces, en ese momento, cuando me trasladé a Texas, vi que no había nada similar. Decidimos crear un festival que se denominó Cinematexas, que fue un espacio radical donde nuestro objetivo era descubrir a nuevos directores en el momento en el que estaban haciendo sus primeras películas. Éramos un grupo de jóvenes directores y personas involucradas en la industria del cine y nos pusimos a investigar festivales en todo el mundo. Nos fijábamos en cuáles tenían algo que nos pudiera inspirar y Gijón se convirtió en un modelo para nosotros. Es un festival que se aleja de lo comercial, en una ciudad que no es tan grande, y sin embargo es muy ecléctico, muy expansivo y siempre consigue descubrir a gente interesante en el momento correcto. Por lo tanto, desde ese momento siempre quise venir aquí.

–¿Satisfecha con los resultados que está obteniendo con "Harvest"?

–Se estrenó en competición en el Festival de Venecia y después ha estado en Toronto y Nueva York. Por lo tanto, es un gran grupo inicial de festivales en los que se ha proyectado. A partir de ahí, me di cuenta de que es una película bastante divisiva. El público se separa automáticamente en dos grupos. Hay gente que la entiende y a la que le encanta la película. Otros la odian. En este sentido, me considero afortunada de haber hecho una película de estas que la gente cuando la ve no dice: "Bueno, es interesante". Eso es lo peor que se puede decir acerca de una película, porque eso es que se han quedado indiferentes. No hago películas esperando que le gusten a la gente, pero de lo que sí que estoy orgullosa es de que esta película ha sido creada por una comunidad de personas.

–¿Qué destaca de su contenido?

–Está basada en una novela que tiene lugar al final de la Edad Media, pero decidimos crear la película de modo que el tiempo y el espacio no estuviesen totalmente claros, que fuesen indeterminados porque podría ocurrir en cualquier momento. Trata acerca de la usurpación de las tierras, del final de la inocencia, del exilio y el destierro desde el racismo y el patriarcado.

–¿Siempre tuvo claro que quería dedicarse al mundo del cine?

–En mi familia siempre fue una tradición ver películas. En Grecia teníamos cines al aire libre y uno de mis primeros recuerdos es ir a una de estas primeras proyecciones siendo muy pequeña. Hice Estudios Teatrales y Literatura Comparada. En aquella época mi pasión era la tragedia griega clásica y el melodrama. A partir de ahí, también me obsesioné con las comedias americanas de la primera época de Hollywood. Me fascinaba que la construcción del teatro griego tenía paralelismos con ellas y me convertí en una espectadora de cine obsesiva. Cuando me trasladé a vivir a Estados Unidos, donde me fui a estudiar Teatro, a partir de una circunstancia un poco fatal, el cine se convirtió en el principal y más afortunado accidente en mi vida. Comencé a hacer películas y ya no era tan joven y, como siempre les digo a mis estudiantes, el hecho de tener ya unos años significó que cuando hice mi primera película, "The slow business of going", ya tenía bastante que decir.

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