Así es el musical "Godspell" producido por Emilio Aragón y Antonio Banderas en su primera función en Gijón

"Es un proyecto muy humano, hablamos de una serie de valores universales, como son el amor, el compañerismo o el formar parte de un grupo", resalta Alberto Ladrón de Guevara

Pablo Antuña

Pablo Antuña

Gijón

A partir de una historia conocida, espiritual y religiosa, pero que acaba conquistando también a los no creyentes, el musical "Godspell", producido por Emilio Aragón y Antonio Banderas, sumerge al espectador en un viaje total que supone una experiencia teatral, musical, de interpretación, y con hasta un toque circense. Cerca de dos horas de una propuesta que tiene como peculiaridad que la gran mayoría de los personajes comparten escena en casi todo momento. Con la base del Evangelio de San Mateo y las parábolas, esta producción de más de 50 años de historia, adaptada ahora por "Teatro Soho" y "Estudio Caribe", entusiasmó al público asturiano, en su estreno en un abarrotado teatro Jovellanos, donde "Godspell, el musical (una nueva pasión)" aún contará con otros cuatro pases más hasta el domingo.

La historia se presenta con grupo de jóvenes, convocados para tomar una decisión importante que afectará al futuro de sus vecinos. Una situación inicial en la que se presenta a todo el elenco en el escenario, como metáfora de la puerta que traslada al público a la ficción, en la que cada personaje irá recorriendo una transformación de la mano de las enseñanzas del personaje bíblico de Jesús, interpretado por Adrián Salzedo.

"Es un proyecto muy humano, hablamos de una serie de valores universales, como son el amor, el compañerismo o el formar parte de un grupo", resalta Alberto Ladrón de Guevara, situado en el papel de Juan Bautista y Judas. "La parte del baile, canciones, la música en directo, magia y hasta una parte de vodevil es algo muy divertido. Y hace que el público pueda estar viendo cómo estamos jugando y al mismo tiempo que ellos puedan hacer ejercicio de conciencia o reflexión", enfatizó.

Ese tono reflexivo se alterna entre la comedia, muy presente a lo largo de una función en el que, como explica Érika Bleda, otra integrante del elenco, "la religión es un vehículo para contar algo que es universal, que es el amor, que es lo que más nos mueve". Por eso esa sensación inicial de que esa parte de espiritualidad puede tener un peso clave, se va diluyendo entre otros aspectos interesantes. "Hay momentos que resalta mucho la parte circense, y también destacaría cómo está enlazada cada parábola, con una partitura que es preciosa", subraya Bleda.

El teatro musical, que ha vivido un gran despegue los últimos años, se ha convertido en habitual en Gijón el último lustro, ya con varias producciones cada año que hacen parada en la ciudad, tanto en el teatro Jovellanos como en la Laboral. "El musical el más completo el de las artes, reúne danza, música y la interpretación. Que vaya llegando a todas las provincias es muy positivo", comenta Bleda. "Es un placer visitar todas las plazas de España. Es muy enriquecedor conocer al público de todo el país", reflexiona Ladrón de Guevara.

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