"La enfermedad, la palabra cáncer... Es un camino duro. Pero que sepáis que se puede. Se puede. Yo ahora mismo tengo que estar dando gracias a la vida por haberme dado esta oportunidad de vivir, por valorar muchas cosas que antes no valorábamos. Gracias por todo el cariño que estoy recibiendo. El amor para mí fue mi inyección, para estar aquí y para seguir luchando".
Estas palabras las pronunció este viernes en Grado Mar Tarrazo, en tratamiento y proceso de recuperación, e hizo que la emoción desbordara en la Capilla de Los Dolores. Su presencia, desfilando en la pasarela de moda solidaria organizada por los comerciantes de la calle Manuel Pedregal, no solo fue un ejemplo de actitud positiva personal sino un acto de generosidad hacia los demás. Porque compartió su situación para poder así enviar un mensaje de esperanza a quienes puedan estar pasando por lo mismo y para demostrar que, como ella misma dijo, "se puede" y que incluso siendo uno mismo el afectado también "se puede" ayudar y reconfortar al prójimo.