EEUU

Trump anuncia aranceles del 25% a todos los automóviles fabricados fuera de EEUU

Los gravámenes entran en vigor el 2 de abril, fecha anunciada también para los aranceles "recíprocos", de los que ha dicho que no habrá excepciones pero sí que serán "poco severos" para algunos países

El presidente de EEUU, Donald Trump, junto al magnate Elon Musk.

El presidente de EEUU, Donald Trump, junto al magnate Elon Musk. / EFE

Idoya Noain

Idoya Noain

Nueva York

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha echado este miércoles más gasolina al fuego de las guerras comerciales que él mismo ha abierto, una pira que amenaza la economía global. En medio del escándalo creciente por el uso de miembros de su gobierno de la aplicación Signal para discutir una acción militar, el republicano ha anunciado en una comparecencia en el Despacho Oval la imposición a partir del 2 de abril de aranceles del 25% a todos los coches fabricados fuera de EEUU. El republicano ha asegurado también que esos gravámenes, que se elevarán desde el actual 2,5%, serán “permanentes”.

Aunque inicialmente Trump no ha hablado de ello, cuando la Casa Blanca ha colgado la proclamación ejecutiva, que apela a razones de "seguridad nacional", se ha comprobado que los aranceles no solo afectarán a vehículos enteros sino, también, a algunas partes y componentes. En concreto, serán gravados los vehículos de pasajeros (sedán, todoterrenos, crossovers, minivans y furgonetas de carga) y camionetas ligeras y, en la parte de componentes, motores, transmisiones, piezas del tren motriz y componentes eléctricos. La lista de partes, según indica la Casa Blanca, podría ampliarse.

El anuncio de los aranceles a vehículos ha llegado en una aparición en la Casa Blanca que inicialmente no se había incluido en la agenda del día del presidente. Si la intención era desviar la atención que los tres últimos días se ha centrado en el ‘Signalgate’, lo ha conseguido Porque esta medida dispara las alarmas por su potencial impacto tanto en la economía estadounidense como en la global y por la escalada de tensiones que se anticipa que llegará con medidas de respuesta de los afectados, desde Alemania o la Unión Europea a Japón o Corea del Sur.

En el caso de México y Canadá, los vecinos con los que EEUU tiene un tratado de libre comercio que en su útima versión se firmó durante el primer mandato de Trump, hay una pequeña excepción establecida en estos aranceles del sector del motor para los componentes creados en EEUU que se empleen en vehículos.

"Recíprocos menos severos"

Incluso antes de la comparecencia y la firma oficial del presidente, en cuanto se supo que iba a hacer un anuncio ya empezaron a acelerarse las caídas en los mercados. Y la sacudida se siente anticipo de seismos que pueden llegar en lo que Trump llama “el día de la liberación”, ese 2 de abril en que va a presentar y poner en marcha los aranceles “recíprocos” con los que ha amenazado a todos los socios comerciales de EEUU.

Este miércoles Trump ha asegurado que no habrá excepciones para esos gravámenes, con los que va a responder a los que reciben exportaciones estadounidenses pero también a políticas no arancelarias como impuestos, regulaciones o incluso la fuerza de las divisas. También ha afirmado, no obstante, que serán “poco severos” y que en algunos casos serán menores que los que imponen otros países a los productos de EEUU. “La gente va a estar muy sorprendida, de forma agradable”, ha dicho.

Devolver la producción a EEUU

Trump ha vuelto a defender en el Despacho Oval que su política arancelaria va a ayudar de múltiples maneras a EEUU, incluyendo, según él, al animar a las empresas a incrementar su producción en el país o construir nuevas plantas. El problema es que ese es un proceso que requiere tiempo.

El republicano ha destacado también que con los aranceles se conseguirán más ingresos para las arcas públicas, que su equipo calcula en 100.000 millones de dólares anuales, pero el potencial del alza de los precios de los vehículos que muchos anticipan puede golpear a una ciudadanía ya insatisfecha con los altos costes que han quedado como herencia del periodo de alta inflación.

Prácticamente la mitad de los vehículos que se venden en EEUU son importados y también se importa el 60% de los componentes que se usan en el asamblaje en EEUU.

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