de lo nuestro Historias heterodoxas
Un mitin con segunda intención
El acto político de Blas Piñar en Mieres en abril de 2003, que acabó en trifulca, se concibió para conocer el peso de los herederos del "búnker"

El capítulo de hoy visto por Alfonso Zapico. / Alfonso Zapico
A medida que uno va siendo mayor, el tiempo se vuelve más relativo. De modo que a mí me da la impresión de que todo lo que viene sucediendo en el siglo XXI es todavía reciente. No sé si a ustedes les pasará lo mismo, pero estoy seguro de que muchos todavía recordarán la movida mañana que se vivió en Mieres el 17 de abril de 2003 con motivo de un mitin que dio en esta villa el líder ultraderechista Blas Piñar, ya anciano y acompañado por otro falangista de su misma quinta. Por si acaso, se lo recuerdo con la noticia que publicó al día siguiente "El Periódico de Aragón":
"Un mitin convocado por el ultraderechista Blas Piñar, de 85 años, en Mieres (Asturias) para presentar su nuevo partido, denominado Frente Español, provocó ayer enfrentamientos entre ultras y militantes antifascistas que intentaban reventar el acto. La policía protegió a los primeros, cuya concentración estaba autorizada, y cargó contra los segundos. Los choques entre los contramanifestantes y las fuerzas de seguridad se saldaron con un joven herido leve y dos policías que también precisaron atención sanitaria.
Los enfrentamientos se iniciaron al mediodía en la plaza de La Pasera, donde un centenar de jóvenes antifascistas esperaban a unos 200 seguidores del ultra Blas Piñar, que llegaron a ese punto en autobuses procedentes de distintas zonas de España, además de localidades asturianas. A los gritos de "asesinos" por parte de los contramanifestantes –que portaban una pancarta en la que decían: "Somos los nietos de los obreros que nunca pudisteis matar"– los seguidores de Blas Piñar respondieron con las consignas: "Vosotros, marxistas, sois los terroristas" y "No somos guarros, nosotros nos lavamos". Esto provocó un cruce de golpes, lanzamiento de piedras y una carga policial para dispersar a los antifascistas.
Estrechamente escoltados por la policía, los miembros del Frente Español lograron iniciar su manifestación hasta la plaza del Ayuntamiento, donde se iba a celebrar el acto de presentación de su partido.
Ataviados con cascos, bufandas y pasamontañas y portando banderas de España con el escudo del águila franquista, los seguidores de Blas Piñar corearon consignas contra la democracia, la monarquía, el Gobierno y el Partido Popular. Blas Piñar realizó finalmente su intervención en la plaza del Ayuntamiento, también cargada de consignas contra el Ejecutivo español, del que dijo que "sólo ensalza la sexualidad, el aborto y la descristianización del pueblo español". Otro orador, Jesús López, de Falange, señaló que "el terrorismo ha sido un arma para poder conseguir la unidad de España".
Decenas de vecinos presenciaban los enfrentamientos que la policía mantuvo con los grupos antifascistas, que utilizaron tirachinas para lanzar objetos y provocaron algunos destrozos de contenedores, que utilizaron de barricada".
En aquel momento, a nadie le parecieron extraños estos incidentes que se interpretaron como la respuesta que era de esperar en el corazón de una cuenca minera ante una provocación fascista; sin embargo, lo que quedó en el aire fue saber por qué los convocantes eligieron precisamente Mieres para celebrar un acto del que sabían con toda seguridad que iba a concluir con violencia.
Para resolver esta duda he tenido que rascar un poco en el complejo mundo de la ultraderecha que subsiste más allá de Vox y que está aún más fragmentado que el de su equivalente en el otro lado del arco político. Y en las hemerotecas he encontrado que justo en aquel mes se estaba produciendo un movimiento interno que iba a concluir con la fundación de un nuevo partido, que aún mantiene su estructura. Pero, antes de seguir, vamos a repasar un poco la historia.
Tras la muerte de Franco se produjo la misteriosa desaparición de aquellos cientos de miles de incondicionales seguidores que llenaban cada año la madrileña Plaza de Oriente y las plazas de las ciudades que visitaba el Caudillo, agitando sus pañuelos ante la visión de su esbelta figura, dejando pequeño el entusiasmo que hoy vemos en los coreanos del norte cuando se acerca su no menos esbelto líder Kim Yong-un.
Cuando apenas se contaban tres años desde la muerte del general, muchos de quienes habían saludado brazo en alto su ataúd, se habían convertido en demócratas de toda la vida y mantenían el trabajo que habían conseguido por su militancia falangista en los mismos organismos públicos que ya lucían el nombre de algún miembro de la familia real.
Solo los más irreductibles resistieron en su antigua posición política, formando lo que la prensa denominaba "el búnker". Bajo esta denominación se reconocía a los falangistas y carlistas de toda la vida; a la Confederación Nacional de Excombatientes, que dirigía el ex ministro y camisa vieja José Antonio Girón de Velasco, "el león de Fuengirola", y a la organización neofranquista Fuerza Nueva.
Este proyecto había partido de una revista fundada el 14 de diciembre de 1966 por el notario Blas Piñar para oponerse a quienes hablaban de suavizar la estructura del nacional-catolicismo e ir acercándose a la modernidad de los países europeos. Dos años más tarde, ya comenzaron los contactos en clave política con los otros grupos afines para dar un paso más defendiendo el pensamiento del 18 de julio como "la única fórmula auténtica, noble, gallarda, viril, segura de la victoria" para "saber donde está el enemigo, barrerlo y destruirlo".
En junio de 1977, Fuerza Nueva se presentó a las primeras elecciones generales en la coalición Alianza Nacional 18 de Julio junto a Falange Española de las JONS y con el respaldo de la Comunión Tradicionalista. Fracasó, pero aprendió de sus errores, y en 1979 Blas Piñar pudo ser elegido diputado con el apoyo de otro bloque más amplio llamado Unión Nacional, en el que además de Fuerza Nueva estaban Falange Española de las JONS, los Círculos Doctrinales José Antonio, la Confederación Nacional de Excombatientes y la Agrupación de Juventudes Tradicionalistas. Pero en 1982, perdió el escaño y Fuerza Nueva se disolvió.
En todo este tiempo, el notario ya había intervenido en otros actos dentro de nuestra región: el 4 de mayo de 1968 estuvo en Avilés en el Teatro del Centro Cívico Sindical de Llaranes, llamado por la Hermandad de Ex Combatientes de Ifni y Sáhara para una conferencia en la que habló de política exterior e interior. El 29 de octubre de 1970 dio su opinión sobre Santa Teresa de Jesús en el teatro Campoamor de Oviedo; el 21 de mayo de 1972 en el Teatro Park de Cangas de Onís y el 25 de mayo de 1975, de nuevo en Oviedo y con Franco ya muy tocado, estuvo en el Teatro Ayala.
También, al visitar la Casa Sindical de El Entrego el 12 de junio de 1971 tuvo un enfrentamiento con el arzobispo Gabino Díaz Merchán (cuyo talante tanto se echa de menos en esta tierra) porque le prohibió celebrar una misa para acompañar su proclama. Este le dijo entonces que la política es una cosa y la religión debe ser otra. Posteriormente, la mala relación entre los dos fue en aumento y ya en 1980 don Gabino afirmó que "Blas Piñar representa, tal vez, un mayor peligro porque está muy lejos de la doctrina de la Iglesia", y para que no quedasen dudas, al año siguiente afirmó que él se llevaba mejor con la izquierda que con el notario.
En el año 2003, el incombustible líder estaba empeñado en otro proyecto. El 25 de enero se había presentado en Madrid el Frente Español en un acto que concentró a 3.000 ultraderechistas que militaban en las diferentes organizaciones del momento. Entre ellos estaban muchos antiguos militantes de Fuerza Nueva; pero, apenas dos meses más tarde, ya empezaron las disensiones y en un intento de buscar un nexo que fortaleciese la unidad se convocó un acto en un territorio tradicionalmente hostil al fascismo.
La cuenca minera asturiana era el escenario ideal, ya que si la cosa salía bien, se iba a demostrar la fuerza que tenía el neofranquismo en toda España, y si salía mal, un poco de sangre podía ser el mejor pegamento para superar las diferencias internas.
Sin embargo, la cosa no fue como se esperaba: ni se encontró el aplauso del pueblo minero, ni hubo heridos graves en la protesta. En consecuencia, cada uno tiró por su lado: aquel mismo mes, el partido España 2000 se excluyó de la alianza y el día 21, solo tres días más tarde del acto mierense, se fundó una nueva organización apoyada por la vieja guardia de Fuerza Nueva: Alternativa Española, liderada por Rafael López-Diéguez, yerno de Blas Piñar, quien fue su presidente honorario hasta su muerte, en enero de 2014.
Tanto España 2000 como Alternativa Española siguen activos y tienen militantes en Asturias. Aunque están unidos en lo fundamental, los segundos son más religiosos. Busquen ustedes en internet el vídeo sobre su participación en la IV peregrinación a Covadonga este último julio y podrán ver como está el patio.
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