Opinión

Jóvenes gijoneses

Hemos conocido el enésimo proyecto para los muy amplios espacios del plan de vías. Frente a la anterior propuesta del gobierno municipal de centro-derecha de Carmen Moriyón, que dejaba poco ámbito para viviendas como si pudiera haber ciudad sin ciudadanos, y el previo antaño de los socialistas de inicios del siglo con torres de más de 20 plantas en altura, este último proyecto parece una tercera vía, que sitúa un número intermedio de viviendas junto al Museo del Ferrocarril, en torno a mil, cuya venta posibilite financiar en parte el proyecto, y un parque alargado en paralelo al este, aumentando significativamente las áreas para zonas verdes. Como solución intermedia y punto de partida está bien, con la gran pega de presupuestos y calendarios indefinidos.

Aún con su carácter genérico se pueden ir analizando algunos matices. Se echan en falta equipamientos definidos, como un salón de actos de aforo medio para la zona centro-occidental de la ciudad. O la escasez de aparcamientos, al suprimirse los que hoy hay entre la comisaría y el Museo del Ferrocarril. ¿Se compensarán y aumentarán con los estacionamientos subterráneos de la estación intermodal (para trenes, metro y autobuses)? Tal pareciera que los diseñadores no hubieran reparado en los usuarios de la playa, de los locales de ocio, del centro administrativo, de la propia comisaría, y solo pensaran que cuanto más pinten de verde más bonito queda. Al haber mucha superficie da para bastante, incluidos perros y niños.

Ocurre que la vida urbana gira en torno a manzanas, que algunas incluyan también aceras anchas para pasear, terrazas, o sea convivencia y animación, pisos y comercios, hoy en declive por las crisis económicas, falta de aparcamientos y competencia de ventas por internet. Si casi todo fuera prado sería más descampado que urbano, y daría un aire apagado y decadente a la zona. Un Gijón dinámico y atractivo necesita jóvenes también, muchos ahora se tienen que ir a los alrededores de ciudades como Madrid, Alicante o Málaga por falta de pisos y empleos en su ciudad y región. Un Gijón sin apenas jóvenes gijoneses no es progresista sino un parque temático de la tercera edad. Las oportunidades precisan hechos, no promesas.

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