La posible venta que pone en peligro la actividad industrial de DuPont en Asturias

La multinacional estadounidense sopesa desinvertir en su división de fibras resistentes al calor, de la que dependen las dos fábricas que mantiene activas en el valle de Tamón

Planta de Nomex que Du Pont tiene en Tamón.

Planta de Nomex que Du Pont tiene en Tamón.

Pablo Castaño

Pablo Castaño

Oviedo

La actividad industrial de DuPont en Asturias peligra si la multinacional química estadounidense vende la división de Nomex. Según ha adelantado la agencia Bloomberg, DuPont está considerando la venta de las marcas de fibras resistentes al calor Kevlar y Nomex, esta última con una planta de producción y un centro europeo de servicios al cliente en el valle de Tamón. Además, la otra planta que mantiene Dupont en el complejo asturiano produce cloruro de isoftaloilo (ICL), materia prima para la producción de Nomex.

Fuentes de DuPont Ibérica señalaron ayer que la compañía no comenta "rumores o especulaciones". Según Bloomberg, la operación de venta de Kevlar y Nomex se engloba dentro de un proceso de reestructuración y podría alcanzar los 2.000 millones de dólares. Nomex es una fibra resistente al fuego y a las altas temperaturas que se utiliza principalmente en telas de protección, prendas de vestir y aislamientos para industrias como la aeroespacial y la automotriz. DuPont cuenta con dos plantas de producción de Nomex, una en Richmond, en el estado norteamericano de Virginia, y otra en el valle de Tamón, en Asturias. Además, en esta última factoría también hay una planta de cloruro de isoftaloilo (ICL), materia prima para la producción de Nomex.

Además de las dos fábricas, Dupont cuenta en Tamón con un centro de servicios que da respaldo global a la multinacional en áreas como finanzas, recursos humanos, compras, logística o informática.

Desde que DuPont se instaló en Asturias en 1990, la compañía ha experimentado numerosas ampliaciones de negocio, desagregación de áreas que pasaron a operar como compañías independientes y ventas. De las desagregaciones nacieron Axalta en 2013, Chemours en 2015, Corteva en 2019 e IFF en 2021, y las ventas afectaron a la división de Sontara –que pasó a manos de la suiza Jacob Holm y posteriormente a la estadounidense Glatfelter– y a parte de las actividades de movilidad y materiales –que pasaron a Celanese–. Además, está sin cerrar la escisión del negocio de electrónica.

Las sociedades que se desagregaron de DuPont en el pasado se afincaron en el Principado y ampliaron su empleo. Y en el complejo de Tamón siguen operando las fábricas de producción de Sontara y de productos fitosanitarios de Corteva.

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