El Sporting tiembla y Albés se ve superado: la contracrónica y una foto de los miedos del equipo
La falta de contundencia en el balón parado, la visita de Miguel Ángel Ramírez y la cabina del portero

La afición del Sporting, en El Alcoraz. / Área 11
Cada saque de esquina, ocasión manifiesta de gol. Ni adelantarse en el marcador fue suficiente para ver al Sporting volver a ganar. El equipo rojiblanco acabó devorado por sus miedos, por sus inseguridades, por una racha negativa de resultados que deja todo temblando. Ahí estuvo el partido. Pero hubo más detalles, más reflejos de las arenas movedizas en las que, él solito, se ha metido el Sporting. Superado, como su equipo, Rubén Albés. Sorprendió con su planteamiento de inicio. Evitó colocar las piezas como tantas veces repitió en la primera vuelta. Con Olaetxea de vuelta al once, lo mandó a ejercer de central. El primer gol llegó por ahí. Tampoco se entiende tener dos laterales izquierdos en el banquillo. Al margen de eso, al entrenador le volvió a costar medir sus nervios. Vio la amarilla por dirigirse al cuarto árbitro y la pudo ver antes. Protestó en el segundo tanto del Huesca al reclamar una falta sobre Christian Joel. Volvió a sacar su lado más reivindicativo al pedir la segunda amarilla a Joaquín en el penalti de VAR señalado sobre Dubasin. Con el equipo abrazando el empate en una parte final del partido en la que el Huesca estaba apretando cada vez más, el tanto de la victoria local llegó cuando se habían añadido siete minutos y el punto sabía a gloria. Las respuestas de Albés en sala de prensa, otra muestra de agotamiento.
El capitán y un tirón de orejas dos derrotas después
Empezó el partido haciendo lo que tiene que hacer un capitán en el campo. Cuando el balón quema, cuando el partido es complicado y nadie la quiere, la pide y define como pocos. El Sporting se adelantó en el marcador gracias a un gran remate abajo de Nacho Méndez. Un gesto que muestra lo gran jugador de fútbol que es. Lo que llegó tarde fue el tirón de orejas del de Luanco al vestuario. Asumió hablar tras el partido cuando nadie quiere dar explicaciones ante los micrófonos. Bien. Pero lo de encajar tres goles de juveniles, dos derrotas después... Hubiera sido preferible alzar la voz antes, en la previa del duelo ante el Albacete, para esas cosas. Lo de ahora no es nuevo.
Séptimo gol y otra vez molestias
Es uno de los futbolistas más influyentes en el Sporting esta temporada . Juan Otero volvió a aparecer en un momento apretado para quitarle a Dubasin el lanzamiento del penalti con el que el conjunto rojiblanco igualó a dos goles y volvió a meterse en un partido que parecía empezar a escaparse en El Alcoraz. Tiró duro, a un lado del portero local, para hacer el séptimo en su cuenta particular. Lo que pareció un estímulo para ver al conjunto gijonés sumar en un campo difícil, acabó siendo el inicio de una lenta sensación de verse a merced del rival. Se fue Otero, aquejado de unas molestias musculares que motivaron su cambio, y el equipo se resintió. Jordy Caicedo ocupó su lugar para ver una amarilla en la primera acción en la que participó, tan excesiva como su manera de presionar a los rivales. El ecuatoriano es otro reflejo de lo perdido que está el Sporting en un tramo de la temporada en el que lo más importante es eso: la capacidad de decisión.
De la reaparición, a la cabina
Viajó Rubén Yáñez a Huesca con la esperanza de que se le retirase la segunda amarilla de la pasada jornada y poder así ayudar al equipo en El Alcoraz. Se quedó en eso, en la esperanza. El gerundense cumplió sanción viendo el partido desde una de las cabinas del campo oscense, muy próxima a las que ocupan los medios de comunicación. Bajo palos estuvo Christian Joel, quien despachó un gran encuentro hasta ese último remate que dolió a todo el sportinguismo. Después de retrasar la remontada del Huesca, el tiro de Jordi Martín restó brillo a una reaparición con personalidad.
Un viejo conocido en la grada
Es un sportinguista más y lo ha demostrado cada vez que ha tenido oportunidad. Miguel Ángel Ramírez estuvo ayer en El Alcoraz para animar al Sporting en su partido ante el Huesca. Tuvo oportunidad de hablar con los futbolistas en la previa para, después, seguir atentamente la evolución del encuentro. Se quedó con las ganas de darle suerte a muchos de los que fueron sus futbolistas la temporada pasada. Ramírez se acercó a Huesca dado que continúa residiendo en tierras aragonesas. En diciembre se fue a Zaragoza para hacerse cargo del equipo blanquillo, etapa que se vio finalizada antes de tiempo por una dinámica de resultados que agotó la confianza del club maño. Ahora, el Sporting, con 41 puntos, tiene al Zaragoza, con 37, como uno de sus rivales directos para evitar un descenso marcado por el Eldense, con 36.
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