Infancia

Más de la mitad de los menores con problemas derivados de las pantallas no reciben atención psicológica

El perfil más frecuente en el teléfono de ayuda de ANAR es el de una niña de entre 9 y 16 años con bajo rendimiento escolar y que vive con un solo progenitor o tiene régimen de custodia compartida

Un grupo de jóvenes, con sus teléfonos móviles, en Barcelona.

Un grupo de jóvenes, con sus teléfonos móviles, en Barcelona. / Jordi Cotrina

Olga Pereda

Madrid

Niña de entre 9 y 16 años con bajo rendimiento escolar y que vive con un solo progenitor o tiene régimen de custodia compartida. Este es el perfil más frecuente (63%) en las llamadas recibidas en el teléfono 900 20 20 10, la línea gratuita y confidencial de ayuda a niños, niñas y adolescentes de la Fundación ANAR, una de las entidades referentes en España en defensa de la infancia. Más de la mitad (56%) de las peticiones de asistencia están relacionadas con un uso inadecuado de la tecnología, desde 'ciberbullying' hasta 'grooming' (falsificación de la edad y la identidad por parte de un adulto para entrar en contacto virtual con un menor de cara a mantener un acercamiento físico, incluso sexual) o sexting (envío de imágenes sexuales no consentido). A pesar de la gravedad del problema, casi el 55% de los menores con problemas derivados del uso de los dispositivos digitales no recibe atención psicológica

En los casos de adicción a la tecnología, los chicos son mayoría (54%) y la edad más frecuente, 14 años. Aquí es más frecuente que el niño tenga bajo rendimiento académico, al contrario de lo que sucede en el 'ciberbullying', donde la víctima suele tener notas elevadas.

“La tecnología es necesaria y ofrece herramientas para mejorar nuestra vida, pero cada vez hay más sufrimiento vinculado a un uso inadecuado. En muchas ocasiones esa angustia está silenciada o es desconocida por su entorno”, ha afirmado Benjamín Ballesteros, director técnico de ANAR, durante la presentación del informe que analiza los 11.164 casos atendidos en la línea de la fundación entre junio de 2023 y junio de 2024. El número de niños atendidos desde que el teléfono dio sus primeros pasos (1994) hasta ahora se ha incrementado un 975%, pasando de 1.757 a 18.893 en 2023. Cada año se ha multiplicado por 10.

"La conducta suicida está presente en todos los tipos de problemáticas vinculadas con las tecnología, ya sea de forma directa o indirecta"

— Diana Díaz, directora de la línea de ayuda ANAR

En algunos de los casos recogidos en el último informe, el mal uso de la tecnología no es el motivo principal de la consulta, pero sí algo que agrava el problema que sufre el menor. Por ejemplo, violencia, pornografía o prostitución, violencia machista, expulsión del hogar y maltrato psicológico. Respecto a la salud mental, las preocupaciones más frecuentes entre niños, niñas y adolescentes son los problemas de conducta, la ideación suicida o el intento de quitarse la vida y las autolesiones. “La conducta suicida está presente en todos los tipos de problemáticas vinculadas con las tecnologías, ya sea de forma directa o indirecta. Nos estamos encontrando con menores que viven situaciones extremas en soledad, sin atención profesional, sin acompañamiento emocional, sin una supervisión del uso de la tecnología y sin saber cómo pedir ayuda”, ha destacado Diana Díaz, directora de la línea de ayuda ANAR.

Más de un año

El informe revela que casi ocho de cada diez casos atendidos en el teléfono de ayuda tiene un nivela alto de gravedad y casi el 72% son urgentes. El 65% de estas situaciones se prolongan durante más de un año y en el 70% de las ocasiones se repiten a diario, una cronificación que está directamente relacionada con la falta de intervención temprana, el silencio que rodea muchas de estas situaciones y la normalización de ciertos comportamiento en el entorno digital. Casi tres de cada cuatro (73%) casos atendidos requieren orientación psicológica, jurídica y social de forma simultánea. “Estamos ante casos más graves, más urgentes y más difíciles de abordar”, ha subrayado la directora de la línea telefónica.

Entre las cien recomendaciones de los expertos de ANAR, está el establecimiento de normas claras sobre la tecnología por parte de las familias, que deben reforzar la comunicación y acompañar activamente la vida digital de sus hijos e hijas. La educación digital debe impartirse también en las escuelas desde edades tempranas, así como la educación afectivo-sexual, que, a pesar de todas las iniciativas para llevarla a los colegios, sigue siendo una asignatura pendiente en los currículos. El informe de ANAR también pide que los profesores reciban formación en competencias digitales. 

Tracking Pixel Contents