Magnates tecnológicos
Los dueños de Silicon Valley se erigen en altavoz mundial del nuevo machismo: "Creemos en la ambición, la agresividad y la fuerza"
Los llamados 'tecnobros' adoptan una estética y una retórica que ensalza la masculinidad tradicional
Los magnates, alertan los analistas, minan la lucha por la igualdad mientras se acercan a Trump para "gozar de impunidad empresarial y construir sus imperios”.

Mark Zuckerberg y Jeff Bezos. / Julia Demaree Nikhinson. BLOOMBERG
Abel Cobos
“Sabía que un día vería a hombres poderosos hacer el mundo arder, pero nunca me imaginé que serían tales perdedores”. Esta frase, de la periodista Rebecca Shaw, ha sido muy aplaudida esta última semana por encapsular perfectamente la deriva hacia la masculinidad reaccionaria de Silicon Valley. Ahora ya no es solo Elon Musk (Tesla/X) el adalid del conservadurismo americano, sino que Mark Zuckerberg (Meta), Jeff Bezos (Amazon) o Tim Cook (Apple) se han unido a la carrera reírle las gracias –“chupaculismo”, dice la articulista– a Trump y se están conviertiendo a grandes zancadas en el amplificador del nuevo machismo global.
Shaw define como “vergüenza ajena” este volantazo ideológico de los ‘tech bros’, los multimillonarios a cargo de las grandes empresas tecnológicas. No es la única. A Musk ya se le ha bautizado popularmente como “el hombre más divorciado que jamás ha existido” por acarrear todos los tópicos esperables de un hombre tras un divorcio: coches, alardes de masculinidad y culto a los deportes de lucha. Pero no es solo eso.
"Una República de hombres de alto estatus es lo mejor para la toma de decisiones; la democracia es para quienes son libres de pensar"
En esta nueva retórica del macho alfa, Mark Zuckerberg dijo días atrás que las empresas necesitan "energía masculina" y que el mundo corporativo adolece de estar "culturalmente castrado". “Creemos en la ambición, la agresividad, la persistencia, la implacabilidad, la fuerza”, ha asegurado el inversor de riesgo Marc Andreessen. Y Musk, que nunca falla, ha venido a decir que solo los machos alfa altamente testosterónicos son capaces de pensar por sí mismos. “Es por eso que una República de hombres de alto estatus es lo mejor para la toma de decisiones; la democracia es para quienes son libres de pensar”.
Las empresas necesitan energía masculina, el mundo corporativo está "culturalmente castrado"
La analista política Molly Jong-Fast ha catalogado el panorama político actual como "crisis de los 40 de los ‘tech bro’”. Y lo hace riéndose de un fragmento del pódcast de Joe Rogan –reconocido 'youtuber' que ha servido de altavoz a la ultraderecha global– en el cual felicitaba a Zuckerberg porque, gracias al jiu jitsu, ahora “tenía el cuello más ancho” y parecía “más fuerte y masculino”.
De 'tech bro' a 'MAGA bro'
'El cambio físico de Zuckerberg es notable. Ahora se ha “'youtubizado'”, bromeaba el periodista Ayman Mohyeldin: "Ya ha completado su metamorfosis de ‘tech bro’ a ‘MAGA bro’ [siglas de ‘Make America Great Again’, el eslogan de Trump], una transformación que incluye ponerse cachas y alejarse de la sudadera para pasarse a una camiseta ancha y una cadena alrededor del cuello". En la red social Reddit buscaban el inicio de su transformación física: ¿cuándo pasó de vestir como Steve Jobs a llevar el uniforme de YouTuber? “Fue en febrero de 2024, primer paseo en público con greñas”, consensuaron los usuarios del foro.
Bezos también ha pasado por un proceso similar. Según filtraron varios ejecutivos de Blue Origin, su empresa de exploración espacial, el magnate de Amazon “tenía celos” del estilo de vestir de Musk y fue cambiando progresivamente su estética, para ser más macho –ponerse fuerte, llevar sombreros de ‘cowboy’, ropa más masculina–, y así adaptarse a la nueva corriente de oda a la masculinidad.
¿Qué hay detrás?
Pero para muchos, esta nueva búsqueda de lo masculino chirría. “El caso de Zuckerberg es especialmente patético: fue a ver la lucha libre y no sabía ni cómo interactuar con los luchadores. ¿Por qué estaba ahí, cuando estaba claro que no pegaba nada? Porque es donde fue Trump con Musk y Rogan. Es performático”, cuenta Mohyeldin.
Para Angelo Carusone, presidente de la asociación periodística Media Matters, este acercamiento de Zuckerberg a Trump es porque ha descifrado la lógica del presidente: “Ve a Trump como algo puramente transaccional. Si usas lo que tú tienes –en su caso, el ecosistema de Meta– como megáfono de la ideología ‘MAGA’, consigues algo a cambio. Lo que él quiere es protección ante organizaciones como la Unión Europea, críticas con las muchas polémicas que acumula Meta, como el filtrado de datos, la desinformación o las interferencias democráticas”.
Convertirse en el megáfono de Trump ha supuesto que Meta ya no haga ‘fact-checking’, que no luche activamente contra la desinformación y que, además, ya no se protejan los colectivos minorizados contra los discursos de odio. Todo, por supuesto, bajo la premisa de “favorecer la libertad de expresión”.
Alentar el extremismo
Para Carusone este discurso es muy peligroso, ya que “el conservadurismo estadounidense siempre ha repetido una mentira” y es que en Silicon Valley se censuraba la ideología de derechas y se promovía la agenda de izquierdas. Sin embargo, según análisis de Media Matters, las publicaciones de derechas en Facebook, a pesar de suponer un 19% del contenido, tenían el 42% de la visibilidad.
Es decir, la derecha siempre ha gozado de mayor presencia en el algoritmo de Meta, y “que ahora Zuckerberg diga que cambia las políticas de su empresa a favor de la libertad de expresión es dar alas a la retórica que, hasta ahora, ha estado imponiendo una agenda ideológica, cuando la realidad es la contraria”, concluye, augurando que esto envalentonará y legitimará más a los sectores extremistas del espectro político.
No es el único analista que alerta de los peligros de la deriva derechista de Silicon Valley. Dean Obeidallah, columnista, denuncia que cada vez se hará más difícil dar voz a activistas en redes sociales: “Ya lo hemos visto con Palestina, que se estaban silenciando las reclamaciones de forma sistemática, y ahora será peor”.
De la carrera espacial al 'Brozempic'
Jong-Fast, por su parte, alerta de que Zuckerberg asegura que el Congreso estadounidense quiere regulaciones para las empresas tecnológicas, “cuando lo más radical que han hecho es pedir, por favor, que se autorregulen”. Una gran empresa “nunca va a autorregularse por el bien común, y menos ahora, que tienen una persona en la Casa Blanca que está en contra de cualquier regulación”. Por eso, concluye la analista, “quieren acercarse a Trump lo máximo posible, para gozar de impunidad empresarial y construir sus imperios”.
Todos estos ‘tech bro’ construyen el mismo arquetipo de hombre. Quieren pocas regulaciones para almacenar poder y crear tecnología que invada titulares y construya legados. Un chute de testosterona que explica la carrera espacial entre Bezos y Musk (cuyas empresas han sido públicamente denostadas por ambientes de trabajo tóxicos y sexistas), o la batalla entre empresas por dominar la IA o el nuevo culto al gimnasio, que viene de la mano del ‘Brozempic’, como bautizaba 'The New York Times' a las ‘star-ups’ que estaban echando una capa de pintura al Ozempic, el medicamento contra la diabetes que se usa como adelgazante, para que no pareciese algo de mujeres que quieren estar delgadas, sino también de “machos que merecen un cuerpo de gimnasio”.
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