Sara Torres: "Mi camino al escribir es arriesgarme al ridículo por ser sincera"

Berta Piñán analizó "Argayu": "La escritura no está aislada"

Por la izquierda, Sofía Castañón, Berta Piñán y Sara Torres, ayer, en el Antiguo Instituto. | ÁNGEL GONZÁLEZ

Por la izquierda, Sofía Castañón, Berta Piñán y Sara Torres, ayer, en el Antiguo Instituto. | ÁNGEL GONZÁLEZ

Pablo Antuña

Pablo Antuña

Gijón

"Deseo de perro", reconoció Sara Torres, es un libro que le ha permitido "registrar ese momento tan especial que me conectaba con la infancia". La escritora gijonesa hiló esta idea con esa circunstancia de estar en el Poex, en Gijón, y rememorar su niñez, "cuando correteaba con un perro con una cajetilla de tabaco". Ese sueño lo cumplió cuando tuvo "esa evaluación de la imposibilidad de cuidarlo", cuando le dejaron por primera vez tener un perro. "La figura del perro me conecta con estar en Gijón en casa", reconoció sobre el motivo de este último trabajo, que le reencuentra con los motivos por los que empezó a escribir: "Quería hablar con los animales y amaba a las mujeres, empecé a escribir por eso y lo sigo haciendo para poder seguir hablando con los animales y amando a las mujeres que es mi modo de vida".

Sara Torres fue protagonista en un encuentro presentado por Sofía Castañón, en el que también presentó "Argayu" Berta Piñán, exconsejera de Cultura del Principado. "La escritura no está aislada, aunque muchas veces estamos solas o no escribiendo. Echamos de menos quizás esa cosa de los músicos que se juntan para tocar", comentó, antes de explicar sobre su obra, en asturiano y traducida al castellano al mismo tiempo: "Me siento una privilegiada de participar en la normalización y construcción literaria de una llingua, espero que no acabe nunca en mi vida".

Incidió Sara Torres en sus reflexiones sobre la poesía y la escritura y volvió a echar la vista atrás a sus comienzos. "Cuando pienso en por qué escribía de pequeña era porque deseaba intervenir la realidad", recordó. "Esos primeros años tenía una relación muy intensa e íntima con el símbolo. En algún momento, y quizás este libro me representa, me dejó de importar tanto ese misterio y me importó mucho más explorar la honestidad del lenguaje, más cerca de la sencillez", apuntó.

Esa circunstancia, reflexionó Torres, la ha hecho replantearse su proceso creativo. "El lenguaje está cargado de ideologías. Cada vez es más corto, convencional y con una identificación moral más grande. Por eso como se pedía esa posibilidad de ternura, pensé en qué pasa si me pongo en el riesgo de hacer el ridículo, de no parecer tan lista o escritora cuando habló", comentó, antes de referirse a su nuevo "camino" marcado que intenta plasmar en sus poemas: "Pasa por arriesgarse al ridículo por ser sincera. Porque creo que un trabajo sincero, de riesgo, políticamente necesario, abre la puerta de nuevo a la ambivalencia del mensaje, para que las conversaciones regresen a la vida".

Tracking Pixel Contents