Nace la primera tabla periódica en lengua de signos del mundo y lo hace en la Universidad de Oviedo

Los 118 elementos químicos tienen desde ayer una traducción única para facilitar el aprendizaje científico a los alumnos con discapacidad auditiva

VÍDEO: Así es la  la primera tabla periódica del mundo en lenguaje de signos

S.B.

Sara Bernardo

Sara Bernardo

Oviedo

Cuando Aránzazu Valdés, química, interprete e investigadora de la Universidad de Oviedo, asistió a su primera clase en la Facultad de Ciencias, se sintió incapaz de poder interpretar aquellas ideas. Ella, que convivió con el lenguaje de signos desde que nació, ya que tiene un hermano sordomudo, decidió trabajar en el equipo de investigación Mis Manos Hablan para proporcionar accesibilidad lingüística a todos los conceptos que no resultan cotidianos pero que, en algunos ámbitos, son necesarios.

"La lengua de signos es una lengua minoritaria en nuestro país, y por ello presenta una serie de carencias vinculada a ámbitos muy especializados del saber", explicó ayer Valdés en la presentación de la primera tabla periódica en lengua de signos que se completa en el mundo. En el acto estuvo acompañada por otro de los miembros del equipo de investigación, Javier Martín Antonio, quien explicó el área que más se beneficiará de este avance: "Nos preocupaba el tema de la enseñanza y ese fue el motivo principal para crear esta herramienta enfocada a que las personas sordas puedan aprender química y acercarse a la ciencia". Un modelo único en el mundo que servirá de apoyo tanto a los estudiantes como a todo el personal docente. "Queremos difundirlo en los centros educativos y, también, de forma gratuita a través de las redes sociales", matizó Martín.

Una herramienta que favorecerá el proceso de enseñanza: "Es un gran avance porque de las 300 lenguas de signos que existen en el mundo, ninguna tenía los 118 elementos de la tabla periódica", expuso Valdés.

Por su parte, el rector de la Universidad de Oviedo, Ignacio Villaverde, reconoció sentirse "muy orgulloso" de esta investigación. "Es un proyecto de investigación que va en la línea de compromiso que tiene la Universidad de Oviedo de plena incorporación de aquellas personas que tienen algún tipo de limitación funcional", subrayó Villaverde.

En este sentido, la institución ayuda a fomentar la creación de oportunidades y la inclusión en la enseñanza. Un gesto mundial y que ayudará a que estas titulaciones dejen de ser un lastre para cualquier persona que desee estudiarlas.

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