Aurora Pilar no quiere que la bella Amieva sea solo un sitio de paso

Julián Rus
Aurora Pilar, quesera. Con 31 años y junto a su hermana Estefanía, ha tomado el relevo de la quesería La Collada, en Cirieñu, donde produce, entre otras variedades, queso de los Beyos, uno de los emblemas del concejo. Sus padres fueron pioneros en Asturias en el sector de los quesos artesanos.
Aurora Pilar González, de 31 años, y su hermana Estefanía han tomado el relevo en la quesería La Collada, de Cirieñu, que fue una de las primeras de Asturias, a mediados de los años ochenta del pasado siglo XX, en contar con registro sanitario para comenzar a comercializar su producción artesana. Son uno de los puntales del queso de los Beyos, emblema del concejo de Amieva, y que cuenta desde 2011 con la etiqueta de Indicación Geográfica Protegida. Aurora habla con pasión de lo suyo. Pero hubo una época en que lo suyo no eran precisamente los quesos:
“Estudié en Oviedo para profesora de Estética de FP. Hice las prácticas y estuve trabajando pero, laboralmente, no me convencía. Te llevas muchos palos. Y luego pensaba: mis padres tienen un negociu por el que llevan toda la vida luchando, y yo trabajando en estes condiciones...”
“Siempre me gustó estar en Amieva, en Cirieñu. Ahora mismo vivo en el concejo de Parres, en Vallobil, pero voy y vengo todos los días. Allí dicen que no me ven el pelo, por la cantidad de horas que me paso aquí. Yo no sé qué va a ser el futuro, pero sé que en esta zona del Oriente me voy a quedar. La ciudad no me acaba de convencer. Es tou a carreras, a prisas. Aquí es más tranquilu. Es verdad que aquí a veces andas a carreras, igual que en la ciudad, pero es otro estilo de vida. Tenemos mejor calidad de vida. Antes me decían: ¿cómo te vas a ir pal pueblo? Pero es que yo en el pueblo estoy mejor. Me siento más tranquila. Yo salgo por la mañana y no siento ni pitidos, ni semáforos ni coches ni nada”.

Aurora Pilar en su quesería / Julián Rus
(Aurora trabaja en uno de los concejos del Oriente más tocados por el despoblamiento. Si en lo que va de siglo ha perdido nada menos que el 25 por ciento de sus habitantes, a final del siglo XX el saldo era más escalofriante: se habían evaporado nada menos que siete de cada diez personas que había censadas en esta zona en 1900. Además, después de Ponga, es el concejo con el índice de envejecimiento más alto de la comarca. Aurora trabaja en uno de esos desiertos demográficos que se están formando aceleradamente en la Asturias de los nuevos años veinte. Ella, sin embargo, sigue defendiendo las virtudes de la aldea).
“Para concienciar a la gente de que venga a los pueblos hay que quitar la costumbre de asimilar que ir a un pueblo es ir a trabajar como burros, por decírtelo así. Tú puedes ir a un pueblo y trabajar como en una oficina, desde casa”.
“Que vivas en un pueblo no quiere decir que tengas la mentalidad nada más de trabajar en la agricultura o en la hostelería. Ahora mismo en Asturias se puede vivir en el pueblo y trabajar en la ciudad. Pero para que la gente no se marche de los pueblos faltan muchos apoyos y cada día están poniendo las cosas más complicadas. Para la juventud y para los que no son la juventud. Y es que cada día ves que hacen falta muchas cosas en el concejo, aquí en Amieva, cosas de las básicas, y no se saben valorar. Por ejemplo, tenemos un consultorio médico, que nos lo querían quitar. No sé al final en qué acabará”.
“Si quitan el consultorio, toda la gente tendrá que bajar a Cangas. En el consultorio que tenemos ahora, y es igual que en Ponga, tenemos la suerte de poder llamar y poder bajar a que nos atiendan. Yo, por ejemplo, veo lo que pasa en Parres. En Parres llamas porque te encuentras mal y te dan cita. No te dicen: mira, baja, que si son las diez te cita para las doce. En Parres tienes la cita pasado mañana. Pero yo lo necesito ahora, no pasado mañana”.
(Y no solo se trata de mantener los servicios, imprescindibles para retener a la población o atender dignamente a los que, ya por edad, no se irán. También cree que se podría dar un paso adelante. Amieva, lo dice ella y la mayoría de los pocos empresarios que hay en el municipio, está un poco de capa caída. En 2001 había 308 empleos en el concejo. Hoy solo trabajan 189 personas).
“Tienen que promocionar más el concejo. El concejo está muy apagado porque no se promociona nada. Lo que se promociona ahora mismo es gracias a los apartamentos rurales, a las empresas en general de Amieva, tanto los apartamentos rurales, como la panadería, como la quesería. Si no fuera por los empresarios, por llamarnos de alguna manera, no se sabría nada del concejo”.

Una vista de los Picos desde Amieva. / Julián Rus
“Y mira que estamos a nada de Cangas de Onís. Desde mi quesería estoy a diez kilómetros. Hace unos cuantos años había mucha promoción en el concejo y la gente conocía Amieva. El nombre de Amieva era conocido, pero de unos años para acá el concejo de Amieva va cada vez a menos”.
“Personalmente, una de las cosas que veo es que Amieva no está en ningún lado y tenemos una maravilla de concejo. No es porque yo viva aquí o me haya criado aquí, pero es una maravilla de concejo, igual que Ponga. Pero está sin promocionar. Mira ahora Ponga. Siempre era como Amieva y desde unos años acá Ponga está en muchos sitios. Porque hay gente que pone empeño en promocionase. En decir: oye, que estamos aquí situados. Y creo que eso es lo que falta en Amieva. Ahora mismo estamos a la sombra de Cangas de Onís y de Ponga, estamos en medio y la gente pasa de largo, como digo yo. Nos hemos convertido casi en un concejo de paso”.
“Para que te venga gente, el turismo, tienes que promocionar. Yo, antes del covid, enseñaba la quesería y había gente de toda España que coincidía que estaba por aquí por el Oriente y te llamaba para venir a verla. Eso es el boca a boca, el promocionarte. Si eso no lo hace el concejo, la gente no se entera de que estamos ahí. Estamos al lado, pegados; está Cangas de Onís, la olla de San Vicente y luego está Amieva. Pero la gente llega a la Olla de San Vicente y se acabó. Te pongo otro ejemplo. Hace unos años sacaron aquí una ruta, el Beyu Pen (entre Santillán y Pen, donde el caminante se encontraba figuras mitológicas asturianas camufladas entre las rocas y la vegetación). Vino mucha gente a hacerla y estaba muy cuidada. Es una ruta muy sencilla que puedes hacer en dos o tres horas con críos o con gente mayor, veías esculturas mitológicas en los árboles, en los troncos. Tenías que tener imaginación para encontrarlo. Pero la gente que viene ahora dice: es que no encuentro nada… ¿cómo va a encontrar algo si no está cuidado? Hacen el recorrido y a veces acaban bajando por la carretera cuando el recorrido era subir y bajar porque las figuras que no veías de la que subías las veías de la que bajabas”.
“Amieva pertenece al parque de los Picos, pero es como si no perteneciera. No tenemos una puerta turística de acceso al parque. Y mira que hay rutas muy bonitas en el concejo para la gente a la que le gusta la ruta, pero hay que cuidarlas. No puede ser que haya maleza. Habrá partes de ellas que están cuidadas, pero hay otras que no. Tenemos el desfiladero de los Beyos y la senda de la Jocica, que son sitios preciosos. Amieva merece la pena, pero hay que venir...”.

Quesos de los Beyos / Julián Rus
¿Cuál es el futuro del queso de los Beyos, uno de los cuatro que tiene etiqueta distintiva en Asturias junto con las denominaciones de origen del cabrales, gamonéu, casín y afuega’l pitu? Aurora Pilar reflexiona sobre ello:
“Quedamos dos queserías de los Beyos, nosotros, La Collada, y el Picu’l Sella. Esto se consigue con mucha lucha y mucha promoción. Si no es por la promoción que hacemos nosotros y el Picu’l Sella, el queso de los Beyos ya no existiría. Hasta hace poco había otro productor de los Beyos, la quesería Cueva Pregondón. Gracias al empeño de él y de mis padres se logró conseguir la Indicación Geográfica Protegida (IGP). Pero Pregondón, que sigue produciendo, dejó de fabricar bajo la IGP. Desde 2016, cuando empezamos a etiquetar, todo lo que hemos conseguido es gracias a los queseros. Desde entonces, lo único que tuvimos son inspecciones. Ellos a lo único que vienen es a comprobar que nosotros estamos cumpliendo el pliego de condiciones de la IGP de Beyos. Pero no hay más apoyo, hasta ahí. Y si no hay financiación para poder tener promoción, para poder seguir aumentando, la cosa irá a menos. Si no sigue la cosa como tiene que ser, la IGP de Beyos desaparecerá porque no hay queserías”.
“La quesería es muchu trabajo y muchu sacrificio, muchas horas. Lo tienes que hacer porque te gusta, no porque sea un medio económico de vida. Ser quesero te tiene que gustar. Nosotros, además de Beyos, en 1999, sacamos marca propia, que es La Collada, fuera de la IGP. Y los quesos que vendemos con esa marca son totalmente distintos del de los Beyos. Mis padres, que veían que había demanda de otro tipo de quesos, estuvieron mucho tiempo dándoselo a probar a los clientes, buscaban algo totalmente distinto. El último que sacamos estuvimos dos o tres años dándoselo a probar a la gente. Lo único que tienen en común es la leche.
“Tenemos que apoyar a la agricultura y la ganadería, porque somos una cadena. Sin la ganadería los queseros tenemos que cerrar. Nosotros tenemos a una ganadera que nos suministra solo a nosotros la leche de vaca. Llevamos con ella desde 1989. Pero, por ejemplo, la leche de cabra la tengo que traer de Castilla y León. La IGP no te exige tener leche de tu propio concejo. La traigo de Castilla y León porque por la zona no encuentro ganaderos que me la quieran suministrar. Toda se la llevan la DOP (denominación de origen protegida) del gamonéu o del cabrales”.
El certamen del Queso de los Beyos, clave en Amieva
