Un nutricionista explica qué tipo de atún en lata debes tomar: al natural, girasol o en aceite de oliva

El líquido en el que se conserva desempeña un papel muy importante en su perfil nutricional

Un nutricionista explica qué tipo de atún en lata debes tomar: al natural, girasol o en aceite de oliva.

Un nutricionista explica qué tipo de atún en lata debes tomar: al natural, girasol o en aceite de oliva.

El atún en lata es un alimento básico en muchas despensas alrededor del mundo. Su versatilidad y facilidad de uso lo convierten en una opción popular para quienes buscan una fuente rápida y conveniente de proteínas. Pero, ¿cómo elegir el mejor atún en lata desde una perspectiva de nutrición y salud?

El atún es conocido por ser una fuente rica en proteínas magras, ácidos grasos omega-3 y varios micronutrientes esenciales. Estos componentes son cruciales para mantener una dieta equilibrada y promover la salud en general. Los ácidos grasos omega-3, en particular, se han asociado con beneficios cardiovasculares, como la reducción de la inflamación y la mejora de los niveles de colesterol. Además, el atún es bajo en grasas saturadas, lo que lo hace ideal para aquellos que buscan mantener un corazón saludable.

Al seleccionar el mejor atún en lata, es importante considerar el contenido de sodio y mercurio. Algunos productos pueden contener niveles elevados de sodio, lo que puede no ser ideal para personas con presión arterial alta. Asimismo, el mercurio es un contaminante ambiental que se acumula en los peces grandes, y aunque el atún enlatado generalmente tiene niveles más bajos que el atún fresco, sigue siendo un factor a tener en cuenta.

En el mercado existen diferentes tipos de atún en lata, cada uno con sus propias características nutricionales. Los dos tipos más comunes son el atún blanco y el atún claro. El atún blanco, también conocido como albacora, suele tener un sabor más suave y una textura más firme. En términos de nutrición, es más alto en mercurio que el atún claro, por lo que se recomienda consumirlo con moderación.

Por otro lado, el atún claro, que generalmente proviene de especies como el listado, tiende a tener un sabor más fuerte y un color más oscuro. Es más bajo en mercurio, lo que lo hace una opción más segura para el consumo frecuente. Al elegir entre estos dos, considere sus preferencias personales de sabor y también los aspectos nutricionales.

El líquido en el que se conserva el atún en lata también desempeña un papel importante en su perfil nutricional. Las opciones más comunes son el aceite y el agua.

El atún en aceite (de oliva o girasol) puede tener un mayor contenido calórico y de grasas, dependiendo del tipo de aceite utilizado. Sin embargo, si se escoge un aceite saludable, como el de oliva, puede aumentar el contenido de ácidos grasos saludables.

El atún en agua, por otro lado, es una opción más baja en calorías y grasas, lo que lo hace ideal para quienes buscan controlar su ingesta calórica. Sin embargo, es importante revisar la etiqueta para verificar el contenido de sodio, ya que algunas marcas añaden sal al agua de envasado.

El atún en lata no solo es un alimento nutritivo, sino que también es práctico y versátil. Puede ser utilizado en una variedad de platos, desde ensaladas hasta guisos y pastas, ofreciendo una solución rápida y saludable para comidas en cualquier momento del día. Además, su larga vida útil lo hace ideal para mantenerlo en la despensa como una fuente confiable de proteínas.

Para maximizar los beneficios nutricionales del atún en lata, es recomendable combinarlo con otros alimentos ricos en nutrientes. Por ejemplo, añadirlo a una ensalada de hojas verdes puede aumentar la ingesta de fibra y antioxidantes, mientras que mezclarlo con granos integrales proporciona carbohidratos complejos beneficiosos para la salud digestiva.

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