Opinión

Asturias desde la distancia, pero siempre en el corazón

Los nacidos en tierra astur no pierden oportunidad de hablar de su procedencia, con orgullo y añoranza

M.ª Teresa Álvarez, rodando «Mujeres en la Historia» para TVE en Madrid.

M.ª Teresa Álvarez, rodando «Mujeres en la Historia» para TVE en Madrid. / .

Cuando en la distancia pienso en Asturias y en Candás, la pequeña y maravillosa villa en la que nací, percibo como la ternura me invade. Asturias es algo mío y yo soy una mínima parte de ella.

He sido una asturiana privilegiada porque he formado parte del equipo que comenzó la andadura televisiva en nuestra región, lo que me permitió conocerla más a fondo. He podido disfrutar de los rincones más recónditos de Asturias y aprender de la sabiduría de las personas que en aquellos años vivían alejadas de casi todo. Ha sido una experiencia enriquecedora.

Una experiencia que se inició el 16 de septiembre de 1974. Precisamente, dentro de unos días, se cumplirán los cincuenta años del comienzo de "Panorama Regional". En estas fechas es inevitable la pena, ante la ausencia de muchos de los compañeros que ya se han ido. Aunque debo confesar que este dolor por el vacío que han dejado, jamás será superior a la alegría de haber trabajado juntos y compartir tantos momentos inolvidables. Mi cariño siempre para todos ellos.

Más tarde tuve la suerte de enamorarme y casarme con un asturiano que amaba profundamente a esta tierra. Juntos la añorábamos desde la lejanía. Recuerdo que Sabino (Fernández Campo) siempre decía que para él su amor por Asturias no era excluyente: se sentía "más español cuanto más asturiano y más asturiano cuanto más español". Confieso que, a mí, me pasa un poco lo mismo.

Y el año pasado, el gobierno de esta tierra, a la que pertenezco, me distinguió con la Medalla de Oro, algo que me une con lazos indestructibles a Asturias Puedo afirmar que el 8 de septiembre, el día de la Virgen de Covadonga, el año pasado, se convirtió en uno de los más felices de mi vida al recibir de manos del presidente (Adrián) Barbón, la Medalla de Asturias.

"Habito el pensamiento con pasión", escribió el poeta José Ángel Valente. Debo confesaros que eso me sucede a mí cuando pienso en Asturias. Es verdad que tendemos (por lo menos yo) a embellecer los recuerdos, pero en este caso cuando vuelvo la realidad de la tierrina, su paisaje no me defrauda, y me reafirmo en la opinión de que Asturias sigue siendo un auténtico paraíso. Asturias posee las cualidades necesarias para ofrecer el mejor de los turismos rurales.

¿Cómo se nos ve a los asturianos y a Asturias? Al plantearme este interrogante no puedo evitar el recordar antiguos tópicos. "Los asturianos son guerreros, dinamiteros", "Se consideran los gallos de la quintana" … De todos estos calificativos siempre me llamó la atención el que dice; "asturiano, loco, vano y mal cristiano". Pero sobre todo quedó grabado en mi memoria, porque en algún sitio leí la reacción que ante él manifestó el padre Feijoo. Parece ser que el erudito benedictino, dijo: "Si eso fuera verdadero, yo no viviría en Asturias". ¡Bravo! por el padre Feijoo que, además, escribió el discurso "Defensa de las mujeres".

Aparquemos el pasado y regresemos al hoy. Yo creo que en la actualidad la percepción que en general se tiene de los asturianos coincide bastante con nuestra propia opinión. Se nos considera gente amable, acogedora, de buen comer, bastante solidarios. En mi caso concreto puedo dar fe del afecto y el cariño de la mayoría de asturianos con los que me relacioné a mi llegada a Madrid hace treinta y siete años, donde un porcentaje muy elevado eran periodistas. Cariño no solo hacia mí y otros asturianos que, como yo, llegaban a la gran ciudad, sino que sus círculos de amistades estaban abiertos y dispuestos a acoger a todos. De ahí que sus contactos fueran amplísimos. Una prueba, sin duda, de que el asturiano sabe relacionarse y hacerse querer allí donde se encuentre.

Siempre me resultó muy curioso observar cómo los nacidos en la tierra astur, en cualquier reunión o encuentro, no perdemos la oportunidad de hablar de nuestra procedencia, y es que, en el fondo, pienso que nos sentimos tan orgullosos de pertenecer a esta tierra, que presumimos de ello. La consideramos la mejor. El lugar al que regresar siempre. El escenario ideal para disfrutar de la jubilación. El entorno más acogedor y con la Naturaleza más hermosa del mundo. ¿Se nos puede calificar por ello de soberbios?

Puede que alguien lo haga. Aunque nada podemos hacer porque los llevamos en los genes. Que el asturiano se sienta orgulloso de su tierra, no es nada nuevo y así ha quedado reflejado en la Historia. Ya Jovellanos hacía gala de ello, y respira aliviado cuando comprueba que su amigo Carlos González de Posada, que acaba de tomar posesión de su cargo como Magistral en la catedral de Tarragona, sigue queriendo a Asturias, algo que empezaba a dudar Jovellanos ante la maravillosa descripción que Posada realiza de la ciudad catalana y de todo su entorno. Jovellanos escribe gozoso: "Pero se acuerda usted de Asturias, y también doy de ello gracias a Dios, porque sentiría que usted, amado magistral, creyese que había una cosa mejor en el mundo".

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