La moda que exportan tres villaviciosinas que pusieron escaparate en Instagram

ASTURIANOS EN VILLAVICIOSA: Llucia Miravalles, Patricia Escobar y Laura Arce

Julián Rus

Eduardo Lagar

Eduardo Lagar

Patricia Escobar, Laura Jiménez Arce y Llucía Miravalles, diseñadoras de moda. Patricia Escobar tiene la marca Mondo Manzana y hace una delicada "bisutería ecológica" con un sorprendente material: magaya de manzana. Laura Jiménez es la creadora de La Cebra Coronada, espectacular alta bisutería de diseño propio, y Llucía Miravalles tiene la marca Ringo Rango, ropa del siglo XXI inspirada en la tradición asturiana

Estas tres mujeres tienen tienda de moda en la Villa pero antes abrieron en internet, en la red social Instagram. Ese fue el escaparate que impulsó su marca, cada con una personalidad muy acentuada. Estas son sus tres historias, la de Patricia, la de Laura y la de Llucía.

"Yo me llamo Patricia Escobar, tengo 46 años, empecé hace 4 años a hacer bisutería con magaya de sidra. Yo daba talleres de reciclaje creativo a los críos de Arroes, donde vivo. Y la mi fía, y mira que están concienciados estos críos, empezó ver a la manzana por el suelu. Y ella decía: ‘madre, qué desperdiciu, tanta fruta pudriendo, aunque sea orgánica eso genera mucho CO2 y no es bueno’".

"Yo me quedé con la copla: con la cantidad de residuos de manzana que hay en los llagares, ¡menuda! Así que nos pusimos manos a la obra con la magaya. A hacer pruebes. No queríamos usar ningún componente químico ni hornos para secarla, ningún tipo de energía adicional. Tardamos un año en dar con la fórmula pa conseguir la dureza y resistencia. La masa de magaya, como si fuera barro, reduce mucho y tarda mucho en secar. Para que te hagas una idea. Empezamos haciendo pajarites pa hombres, pa bodes y con los gemelos a juego. Pues cada pajarita lleva un kilo de magaya y después de ocho meses de secado queda en 23 o 24 gramos".

"Empezamos a vender por internet y también tenemos tiendes que nos compren. Las redes nos ayudaron a despegar. Todo fue gracies a Instagram. Vendemos para toda España y para el extranjero. Yo no sé cómo dan con nosotros. La semana pasada, por ejemplo, mandamos a Texas"

"Yo digo que somos una empresa rural porque aparte de tener la tienda ahora en Villaviciosa y el taller surgió en Arroes. Y ye rural porque se trata de manzana, de mayar y de sidra. Un poco en cachondeo decimos que tenemos un estilo que se llama ‘rustic style’. Somos rústicos y también un poco salvajes, les pieces son salvajes, salen todas diferentes y eso tien su encanto".

"Fuimos a vivir a Arroes pa quitarnos del agobiu de la gente. En Gijón llegamos a tener cuatro salones de belleza y fue un poco estresante. Con la otra crisis de 2008 decidí romper con todo. Había bajado el negocio y me di cuenta de la cantidad de trabajo y responsabilidad que me implicaba pa que luego el beneficio que me quedaba personalmente era nulo. Ví que aquello era meterme en pufos. Pues sí, cuando pierdes todo te das cuenta de que no haz falta nada más que cuatro coses esenciales en la vida y entonces lo haces con más tranquilidad".

Laura Jiménez, Patricia Escobar y Lucía Miravalles en el centro de Villaviciosa

Laura Jiménez, Patricia Escobar y Lucía Miravalles en el centro de Villaviciosa / Julián Rus

Laura y su cebra

"Yo me llamo Laura Jiménez Arce, tengo 52 años y siempre trabajé en cosas que no tenían nada que ver con esto y fuera de Villaviciosa. Era jefe administrativo en dos empresas. Yo hacía collares por afición. Pero poco a poco vi que había un buen mercado, que eran distintos, que a la gente le gustaban y empecé a simultanear. Dándome de alta en Hacienda religiosamente. Y viendo que la cosa podía tirar para adelante, hará seis años, arriesgué. Mi madre además estaba pachuchina, que desgraciadamente ya no está, y decidí cambiar por estar un poco más cerca, por poder estar más pendiente y poder organizarme mis tiempos"..

"Empecé por la venta online y luego puse tienda física, fisiquina, porque era muy pequeña. Afortunadamente toco madera y todo me va bien. Fui poco a poco, peleando mucho con redes sociales que son las que nos dan la vida y nos hacen visibles. Hay un mercado muy grande y que tienes que estar ahí peleando día a día. Yo lo hago todo, desde fotografía de producto a llevar redes sociales… Les dedico sobre una hora y media o dos horas, todos los días. Mi escaparate es Instagram. A mí me pasó una vez, que me hizo mucha gracia, que iba por Cádiz y llevaba puestos mis collares y me paró una chica me dijo: esos collares son de la Cebra Coronada. Me pasó también en Biarritz, en una tienda espectacular. Entramos y la dueña identificó el collar. Y me hubiera comprado. Tenía tiendas en la Costa Azul, en Argentina. Pero no le vendí. Te lo explico. Yo quiero cuidar lo que hago. Yo lo hago todo sola y si tienes una tienda y tienes venta directa a través de redes sociales no puedes descuidar el producto".

"El secreto es hacer algo diferente. Mis piezas se identifican, son piezas marcadas. Yo puedo tener otra línea un poco menos marcada, porque no todo el mundo lleva piezas tan potentes habitualmente, pero sí tienes que diferenciarte. Y cuando tienes algo diferente yo creo que la gente que te busca. El secreto en hacer es algo diferente, da igual donde los hagas. Yo vendo a toda España y también por toda Europa.

Llucía y Ringo Rango

"Yo soy Llucía Miravalles Sánchez. Soy de Tazones y tengo 35 años. Hacer ropa fue el mi sueñu desde pequeña, pero yo estudié Marina Civil. Siempre lo cuento porque a la agente lláma-y mucho la atención. Cuando acabé la carrera después de un añu de práctiques y todos esos rollos fue cuando aquella crisis grande de 2008 y no había embarques decentes. Entonces decidí que iba facer otra cosa. Abrí Ringo Rango, pero en aquel momento nació como una tienda de indumentaria asturiana. Siempre me había gustao mucho el tema de los trajes. De piquiñina hicieron en Tazones un curso sobre indumentaria tradicional, que lo dio Gloria Roza, que ye como la pionera de toes eses coses, y yo iba con mi madre. Y ahí fue donde me enganché".

"El taller de indumentaria duró seis años y en otru giru vital decidí cerrar. Estaba como desmotivada con la costura. Pero coincidió que el Ayuntamientu estaban organizando un taller pa muyeres pa búsqueda de empleo, y pallá que fuí. Esto cuéntolo porque ye importante que nosotres busquemos sitios y redes pa ayudanos entre nosotres. Acabar ahí en esi taller fue lo que hizo que yo esté donde estoy ahora. Me animaron a seguir con Ringo Rango y a cumplir el sueñu de neña de ser diseñadora. Yo llegué a aquel taller queriendo ser dependienta de Zara, yo quería un trabayu en el que no tuviera que pensar. Iba, trabayaba, me pagaben y pa mi casa. Y al final estoy metida en esti follón del emprendimientu. No haz falta ir a Madrid pa desarrollar una marca de moda, puedes hacelo desde aquí. Yo trabayo desde casa, en Grases, en el pueblu".

"Acabo de abrir la tienda en Villaviciosa, pero hasta ahora sólo trabajé online. Saber gestionar bien les redes ye una herramienta muy potente. Puedes llegar a cualquier parte si lo sabes hacer bien. Yo tengo clientes muy fieles. Tanto que, de algunos, hasta que sé la dirección de su casa cuando preparo los envíos. La mayor parte de los clientes son Asturies pero estoy empezando a mover en Galicia y en Cantabria".

"Normalmente mis clientes suelen ser gente con cierta vinculación con el foklore, son los primeros que entienden lo que hago. Pero luego también me viene quien simplemente ye porque-y gusta la moda y lo que hago. Estoy empezando a tener mucha clientela de fuera, asturianos emigraos en Madrid y esi tipo de coses".

"Lo que hago salió solo. Pa mí hacía esti tipo de ropa y a les mis amigues gustába-yos y también lo queríen. Y la mochila, que ye lo que más vendo, nació casi de casualidad durante la pandemia. Un día se me encendió la bombilla. Tenía una máquina de coser y un montón de materiales que me sobraron de la tienda de indumentaria. Pues algo se podrá facer y como habían sobrao fajes, hacer con elles la mochila. Ahora ye lo que más vendo. Durante la pandemia yo debía ser la única que estaba comprando a les cases de indumentaria fajes y fajes"

"Creo que llegué en el momento adecuáu, con esa nueva onda folklórica que se está dando en toda España. A mí no me gusta nada el término renovar la tradición. Pa mí la tradición ye la que ye. Yo hago otra cosa. Yo me inspiro en la tradición pero hago moda del siglo XXI. Yo creo que ahora está pasando un poco como a finales del siglo XIX, cuando nacieron los trajes regionales, porque la gente estaba empezando a vivir a las ciudades y echaben de menos el pueblu y la raíz. Yo creo que nos tamos dando cuenta de que no se puede vivir en les grandes ciudades y queremos recuperar les raíces y la identidad. Yo espero que esa tendencia de la pandemia de ir a vivir a un pueblo venga para quedarse. Yo ya sabía que quería vivir en un pueblu, y yo encontré en Grases un sitiu maravillosu, pero a mí la pandemia enseñome a vivir más lento, más tranquilamente".

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