La granja ecológica que tiene más visitas anuales que muchos museos

"Cuando dimos el saltu, lo hicimos gracies a les muyeres de la familia y a mi madre, y a renunciar a montones de coses"

ASTURIANOS EN VILLAVICIOSA: Alberto Amandi

Julián Rus

Eduardo Lagar

Eduardo Lagar

Alberto Amandi, ganadero. Es uno de los cuatro hermanos Amandi que están al frente de la ganadería Los Caserinos, el mote familiar. Dice que son un clan y que gracias a ello, a que todos estuvieron unidos y apoyándose, lograron dar el salto para dejar de producir leche con destino a la industria y orientarse al sector ecológico y empezar a transformarla en yogures, quesos y arroz con leche. Hoy son la mayor granja ecológica de Asturias y para muchos un referente a seguir para hacer rentable la ganadería de leche en la región.

Alberto Amandi lo explica todo, con claridad y rapidez, mientras va echando audios al móvil:

"Empezó mi bisabuelo Rosendo Amandi, el caserín, el auténticu caserín. Vino de Tornón a Grases a cuidar una casería. Y tuvo ocho guajes, los Caserinos, y uno fue mi güelu. Luego mi güelu casose aquí en Maoxo, era Ángel el caserín. Y a partir de ahí mi padre, Gonzalo, hizo el cambiu de la raza asturiana de los valles a la frisona y a producir leche. Mi padre murió en 1993 y siguió mi madre, Mari Corripio. Y a raíz de morir mi padre decidimos todos juntos seguir en el lío y empezamos a evolucionar. En el 2007 empezamos a transformar nuestra propia leche".

"Nosotros somos cuatro hermanos y los cuatro estamos involucrados al cien por ciento. Somos: Ángel, Rubén y Fernando y yo, Alberto. Ángel está en el Instituto de Luces hace más de 30 años, Fernando estudió Filología Inglesa y está en el colegio en la Villa y, luego, Rubén y yo, estamos aquí en la granja. Pero todos estamos en el lío, implicaos".

"Luego está la quinta generación. Están les dos sobrines. Eva está haciendo Medicina en Barcelona pero por el verano vien a trabayar aquí. Y la otra ye Marta, que ye veterinaria especialista en caballos y que trabaja tanto aquí como en el Hospital de Caballos de la Universidad de Dublín, pasa quince días en cada sitiu, y nos lleva todo el tema de la producción ecológica; ye la mayor de Ángel. Luego viene Iván, que está haciendo Ciencias del Deporte y Nutrición, hijo de Ángel también. Luego, Irene, mi hija, que quiere hacer Administración de Empresas y Marketing. Y el último en llegar, que tiene meses, que ye el de Rubén, llámase Gonzalo. Nosotros lo primero que queremos es que estén formados al máximo, mejor que nadie. Después que ellos mismo decidan. Eso sí, desde el primer día van a feries, trabajen en la tienda, saben ordeñar, hacer quesu…"

"Mira, ven, que te lo enseño. Ésta ye la quesería nueva que hicimos sólo para quesu azul ecológico, el que ganó el añu pasáu en La Ascensión y un concurso nacional en el World Cheese Award. Y aquí está el robot de ordeño y se van ordeñando elles soles. Les vaques están en producción ecológica y se van a los pastos todos los días. La producción ye más baja, pero la vida de los animales es mucho más saludable y sostenible. Viven mucho más, 14 o 15 años… Nosotros tenemos una media de 25 litros por vaca y día cuando una granja convencional está en 45 litros. Son formes distintes de verlo. Nosotros preferimos longevidad y salud y tranquilidad. Con recría y todo, tenemos noventa. Seremos la granja en ecológico más grande de Asturias. Tenemos claro que nosotros apostamos por lo ecológico: el queso azul es ecológico, el yogur es ecológico…. Bueno, todo. La granja es ecológica".

Alberto Amandi, con su madre, Mari Corripio, en la granja Los Caserinos

Alberto Amandi, con su madre, Mari Corripio, en la granja Los Caserinos / Julián Rus

"Y, mira, esto ye la otra planta de producción. Todo esto que ves ye arroz con leche, unos 3.000 tarros diarios. En total, somos doce trabajando. Ahora tenemos a gente haciendo la ruta. Servimos los yogures ecológicos a 35 colegios de Gijón y a unos 50 colegios en Madrid también. El yogur está en los colegios y en los restaurantes punteros de Asturias".

"Nosotros dejamos de vender a la industria en 2007 y fue cuando empezamos a transformar nuestra propia leche. Fue un saltu mortal y sin red. Sencillo: no había otra forma de hacelo. Es que no quiero ir p’atrás. Nosotros estábamos muertos prácticamente. No nos mataron del todo pero tuvimos la mayor multa de España de supertasa. Estábamos muy jodidos por la cuota láctea, por eso te digo que no quiero ir p’atrás. Teníamos mucha inversión en cuota y multa de supertasa. Les cuotes eren una estafa al ganadero. No sirvieron nada más que para robar y estafar al ganaderu. Antes de eso ya teníamos claro que queríamos elaborar con nuestra leche, pero cuando nos pasó eso lo tuvimos más claro todavía. Producir y vender pa la industria es una ruina. Fue un ruina y seguirá siendo una ruina. Ésa ye mi forma de velo".

"Cuando dimos el saltu, lo hicimos gracies a les muyeres de la familia y a mi madre, y a renunciar a montones de coses. Gracias a les muyeres, que estaben trabayando fuera en otra cosa. Yo pasé años sin llevar un euro a casa. ¡Años! Y contándo-y a la muyer que esto iba a funcionar. ¿A ver dónde está la muyer que te aguante eso? Fue todo gracies a elles, que si no nosotros…"

"Así que nos lanzamos a lo ecológico y sostenible y a transformar y a sacar rentabilidad a nuestra leche. La gente tiene que concienciase de que hay que consumir productos de cercanía, de Asturies, locales y ecológicos porque eso genera actividad aquí y se nota en el paisaje. Aquí en la granja vendemos ya el 38 por ciento de nuestros productos. Hacemos visitas guiadas y por aquí pasen 20.000 personas al año, además de 4.000 escolares. Tenemos clarísimo que el modelo de producción en ecológico es el que vale para donde estamos situados geográficamente. Otra cosa puede ser el Occidente de Asturias o Galicia, donde hay más extensión de terreno".

"Nos costó Dios y ayuda sácalo p’alante, y todavía nos cuesta. No ye fácil hacer lo que nosotros hicimos. Pero somos varios, con dos hermanos trabajando fuera, y somos un clan, los Caserinos. Esi ye el secreto pa sacar esto adelante. Yo no creo que seamos un modelo ejemplar. Y te explico por qué. Nosotros decidimos apostar en familia, en clan, juntos. Lo fácil hubiese tirar sido cada uno por su lao y haber abandonao el barcu, como hace la mayoría y como está ocurriendo, de ahí el despoblamiento rural y todo eso. Pero creo que nos somos un ejemplo pa nada porque ye casi imposible llévalo a cabo porque no lleves más que palos. Son todo trabes e inconvenientes. Necesitase una inversión muy alta y después cuesta infinito sácalo palante; pelear con la administración, con los bancos… Pero no lo dejamos porque somos muy necios, no sé si ye la palabra. Pero al menos cabezones, sí. No nos dio la gana dejalo, porque nos gusta, porque estamos donde nacimos y donde crecimos y haciendo lo que queríamos hacer".

"Tienes que echarlo a rodar y empezar a abrir mercado. Esi ye el problema. Lleves a tu madre por ahí por les feries, lleves a los guajes durmiendo debajo el puestu como los chachos, dicho con todos los respetos; vas a repartir los quesos en coche porque el banco no te da para comprar una furgoneta de tercera mano… Ye muy guapo ahora decir ahora que somos un ejemplo, pero hay que pasar por unos caminos muy oscuros. Cuando empezamos, no éramos nadie. Un mosquitu al lado del mundo. Fue una labor de muchos años".

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