Código azul: agentes con juego en cualquier campo
La unidad de Policía Medioambiental se encarga de investigar y elaborar todo tipo de informes para que los juzgados y las administraciones apliquen la ley

Por la izquierda, la subinspectora Marisa Valdegrama, el agente Enrique Saiz y el inspector David Restrepo. | IRMA COLLÍN
En el cuartel del Rubín todos se refieren a ellos como integrantes de la unidad de Policía Medioambiental, aunque la labor de los 19 agentes que forman parte de este departamento no es precisamente la de un guardabosques. El equipo que dirige el inspector David Restrepo abarca muchos campos, la mayoría de ellos en plena ciudad. "Entre otras muchas cosas, hacemos investigaciones que después derivan en informes y son utilizados por las diferentes administraciones para aplicar la ley. Aquí se hace trabajo de calle y de oficina, una labor fundamental que se entiende mejor con algunos ejemplos", explica Restrepo.
Al inspector no le falta razón. Es mucho más gráfico decir que los agentes de la Policía Medioambiental de Oviedo, sin ir más lejos, se encargan de vigilar que no haya ningún tipo de fraude ligado al padrón municipal. "El año pasado hicimos 1.204 investigaciones al respecto. Muchas de las irregularidades que detectamos están enfocadas a recibir ayudas económicas que no corresponden, pero también buceamos en el padrón para otras muchas actuaciones", explica Enrique Saiz, que es todo un veterano en la sección y le quedan un par de telediarios para jubilarse. En todo este tiempo ha visto de todo. "Trabajamos mucho con Vipasa para comprobar que no se hacen usos fraudulentos de las viviendas sociales. No es difícil encontrarse con personas que realquilan las casas e incluso hemos visto casos de gente que las anuncia como pisos turísticos", asegura Saiz. "Otro clásico: un matrimonio vive en un piso pequeño y se traslada al de la madre de uno de ellos, que es una vivienda social, porque es más grande. Es un intercambio que no puede hacerse", añade el agente.

Emilio Carreño, otro de los agentes de la unidad. / Irma Collín
La Policía Medioambiental también se encarga de buscar a todas aquellas personas que tratan de regatear a la justicia para entregarles citaciones judiciales o de cualquier otro tipo. "Para eso también es muy importante tener acceso al padrón y tener la experiencia suficiente para exprimirlo bien y sacarle la máxima información, aunque también salimos a la calle, vamos a las casas, hablamos con los vecinos... Más o menos entregamos unas 200 citaciones mensuales. En los casos en los que no podemos localizar a las personas elaboramos un informe y las autoridades competentes pueden tomar la decisión de ponerla en busca y captura", explica Enrique Saiz.
"También notificamos las retiradas de los permisos de conducir", apunta la subinspectora Marisol Valdegrama, que se suma a la conversación. "Es un prodecimiento administrativo. Hasta que a alguien no se le notifique formalmente no tiene por qué darse por enterado. Esto ocurre normalmente con las retiradas por quedarse sin puntos, las que son por infracciones penales ya se dan por notificadas porque el infractor tiene que dejar el carnet en comisaría", matiza Valdegrama.
Además de eso, los agentes que están bajo el mando de David Restrepo también se ocupan de comprobar que los hosteleros cumplan con la ordenanza de terrazas, de vigilar las licencias de actividad y de asegurarse de que todas las ocupaciones de la vía pública –obras, mudanzas, espectáculos, pruebas deportivas o fiestas, por ejemplo– se ajusten a la ley. "A veces detectamos cosas que son peligrosas para los ciudadanos, como andamiajes sin licencia u obras que no tienen la seguridad necesaria. Hace poco tuve que actuar porque había una plataforma elevadora de esas de mudanzas sobre la terraza de un local en la que los clientes estaban tomando el café", señala Sergio González, que es otro veterano de la sección.
Presencia en la zona rural
Un compañero, Emilio Carreño, no quiere que nada se olvide. "También nos encargamos de las comprobaciones de actividad, de notificar a los dueños de los solares desocupados de que tienen que limpiarlos o de avisar a los propietarios o inquilinos de una vivienda cuándo esta se ha declarado en ruinas y de ofrecerles una solución habitacional si es que la necesitan", señala. "Además, somos los que precintamos locales o negocios que no cumplen con la normativa. Algún bar conocido de la noche ovetense lo precintamos 17 veces", añade.
Dentro de la Policía Medioambiental también están los diez efectivos destinados a los destacamentos de Trubia, Olloniego y al resto de la zona rural del municipio. "En esos puntos del concejo hacemos de todo. La presencia es constante. En el caso de que algún día no haya agentes por cualquier circunstancia se envía a la patrulla destinada a la zona rural a cualquier punto y en cualquier momento", dice David Restrepo. A esa patrulla, dentro del argot, se la conoce como Zulu Romeo.
La Policía Local de Oviedo dispone de varias áreas especializadas que realizan una labor diaria, a veces invisible, para velar por la seguridad ciudadana. Cada sábado, LA NUEVA ESPAÑA dedica un reportaje a explicar los entresijos y dedicación de los diferentes departamentos del cuerpo.
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