Ciclismo

Un Roglic colosal azota a Ayuso y se lleva la Volta

El astro esloveno atacó al corredor alicantino a 20 kilómetros del final de la carrera para ganar en solitario la última etapa después de una lección soberbia de ciclismo.

Primoz Roglic se proclama ganador de la Volta.

Primoz Roglic se proclama ganador de la Volta. / Jordi Otix

Sergi López-Egea

Sergi López-Egea

Barcelona

En unos minutos cambiaron las caras y de la felicidad se pasó primero a la preocupación y luego a la resignación. Javier Ayuso, padre de Juan, y Mauro Gianetti, mánager del UEA, se abrazaban cuando el joven corredor sumaba tres segundos sobre Primoz Roglic en el esprint bonificado que marcaba el inicio de las seis escaladas a Montjuïc. Parecía que iba a ser la señal para una mañana de gloria en Barcelona. Qué lejos de la realidad.

Roglic ganó la Volta, se impuso en la última etapa, atacó a 20 kilómetros del final de la carrera, dio un baño al resto de competidores, demostró que es una de las grandes figuras del ciclismo, estuvo soberbio y se llevó todos los trofeos de la carrera para dejar a Ayuso con la consolación de quedar segundo en la general por delante de Enric Mas, en un día excepcional, en una etapa conseguida con casta y calidad.

El podio final con Roglic, Ayuso, Enric Mas con su bebé en brazos y Berni Álvarez, conseller de deportes de la Generalitat.

El podio final con Roglic, Ayuso, Enric Mas con su bebé en brazos y Berni Álvarez, conseller de deportes de la Generalitat. / Jordi Otix

El astro esloveno logró un segundo triunfo en la Volta. Si la primera victoria la consiguió hace dos años ante otro fenómeno, Remco Evenepoel, esta vez tumbó al corredor joven de mayor calidad del ciclismo español, que mantuvo la casta y un comportamiento de lucha, constancia y fuerza hasta la cuarta ascensión al Castell de Montjuïc. Aceleró Roglic, demarraje letal, al estilo de su compatriota Tadej Pogacar. Trató de contrarrestarlo Ayuso. Sólo fue un espejismo. Quiso y no pudo. Nada que objetar, porque cuando no se puede, no valen las críticas si queremos un ciclismo digno, fiable y creíble.

Un espectáculo

Los últimos 20 kilómetros fueron un espectáculo enmarcado de Roglic, como si fuera un cuadro, una obra de arte, otro día fantástico en la carrera del esloveno, el que ha ganado cuatro Vueltas y un Giro y el que no se vino abajo, como le podía haber pasado a cualquier mortal, cuando hace cinco años y en el último suspiro del Tour, Pogacar le arrebató el jersey amarillo. Desde entonces la ronda francesa ha sido un camino de obstáculos y caídas para el ciclista esloveno.

Roglic rueda en solitario hacia la victoria.

Roglic rueda en solitario hacia la victoria. / Jordi Otix

Ayuso, nervioso, hablaba por el pinganillo con sus compañeros. Esperaba la llegada de Marc Soler. Mal asunto cuando el duelo no es de líder a líder, cuando se debe confiar en la entrega de los compañeros para conseguir un imposible como era la captura de Roglic. El esfuerzo del corredor catalán sólo sirvió para reducir unos segundos. Nada que hacer, en la bajada el más rápido era el fugado y la diferencia se volvía a incrementar.

Más gente que nunca

Roglic iba como una bala en una montaña de Montjuïc con más gente que nunca. Pese a las críticas por la cercanía en el horario del partido de Liga entre el Barça y el Girona, que obligó a recortar el recorrido de la última etapa de la Volta, mucha gente aprovechó el paso de los ciclistas para adelantar la visita al Estadi Olímpic. Los aficionados al fútbol se quedaron en las cunetas y aplaudieron el paso de los corredores.

Siempre por delante, Roglic iba acercándose a la victoria. Posiblemente, si no esprintó por la bonificación y permitió que Ayuso se sintiera provisionalmente más líder, fue para no desgastar energía y esperar al ataque definitivo, llegar a meta en solitario y disfrutar en los últimos 100 metros del calor del público tras haber ejecutado la clasificación general.

El pelotón de la Volta 'sobrevuela' Barcelona.

El pelotón de la Volta 'sobrevuela' Barcelona. / Jordi Otix

Ganó la Volta marcada por la suspensión de los puertos en la etapa reina por culpa del viento. La ronda catalana que pretendía conseguir Ayuso, dando un cambio a la carrera dominada desde 2018 por ciclistas extranjeros. El corredor alicantino consiguió un triunfo de etapa, siete años después y la segunda plaza a 28 segundos de Roglic.

La explicación

“Fue un cúmulo de mala suerte porque al inicio de la subida al castillo me enganché con la bici de un rival y perdí bastantes posiciones. Se percató el equipo de Roglic y él atacó mientras yo remontaba. Al final, la verdad, es que la cuesta se me hizo larga”, justificó Ayuso. Mala suerte ante unas piernas poderosas como las del esloveno en una despedida fantástica de Volta tras el mal sabor de boca que dejó el caos del sábado.

Ahora habrá que esperar a un nuevo duelo entre los dos ciclistas. Será en el Giro donde Ayuso tratará de convertirse en el gran rival de un Roglic que, tras la victoria en la Volta, después de demostrar un enorme poderío en el momento clave de la prueba, se erige como principal favorito a la victoria final. Para ello todavía faltan unas semanas. Ahora que Roglic disfrute del triunfo en Catalunya y que Ayuso se reponga del mal trago en la despedida de la Volta.

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