Los directores de dos centros de FP en Honduras cuentan en Oviedo cómo sacan a los jóvenes de las calles: "Hay tres matanzas a la semana"

"Hemos habilitado una guardería para los hijos de las alumnas", explica Belkis Avilés

Belkis Avilés y Marvin Canales, ayer, en el colegio San Ignacio de Oviedo.  | FERNANDO RODRÍGUEZ

Belkis Avilés y Marvin Canales, ayer, en el colegio San Ignacio de Oviedo. | FERNANDO RODRÍGUEZ

Oviedo

En un país como Honduras, donde se registran "una media de tres matanzas a la semana" por tiroteos asociados a las maras, la educación se ha convertido en un arma fundamental para hacerle frente a la delincuencia y para salvar vidas entre los más jóvenes. Con el fin de sumarse a esa batalla, la ONG jesuita "Fe y Alegría", equivalente y hermana de la española "Entreculturas", trabaja duro para mantener vivos dos centros de Formación Profesional abiertos por los jesuitas en Honduras. Los representantes de esas instituciones están de visita en España para recorrer los centros educativos que tiene la Compañía de Jesús en el país –con el fin de empaparse de sus programas y métodos de trabajo– y ayer se pasaron por el colegio San Ignacio de Oviedo.

Marvin Canales es el director del Instituto Técnico Loyola (Intelo), que se encuentra en la ciudad de El Progreso, en el departamento de Yoro. "Nosotros tenemos unos 400 alumnos de entre 15 y 22 años. Ahora mismo ofrecemos diez áreas de formación. Las que más demandan los estudiantes son la de Automoción, la de Electricidad y las que tienen que ver con la soldadura o los tornos. No obstante, también hay muchos que optan por la rama de Reparación y Mantenimiento de Aires Acondicionados porque en nuestro país hace mucho calor", explica. "Para nosotros es muy importante el apoyo que tenemos desde países como España y la labor de organizaciones como Entreculturas. La mayoría de nuestros alumnos son de familias desintegradas, con muy pocos recursos, víctimas de la violencia y chicos que consiguen salir de ambientes en los que sólo hay alcohol y otras muchas drogas", señala Canales.

Gracias al trabajo de las ONG, en este caso de la que está asociada a la orden jesuita, el centro que dirige Marvin Canales puede sobrevivir. "La Formación Profesional en Honduras está estigmatizada. Todos nuestros alumnos son pobres. Uno de nuestros objetivos es conseguir lo que estamos viendo en España, que haya respeto por este tipo de formación, que se cuide por parte del Gobierno y que se le de el valor que tiene", dice el director del Instituto Técnico Loyola.

En la zona rural del municipio de El Progreso, concretamente en la localidad de Urraco, se encuentra el Centro Técnico Nazaret (Intecna) y Belkis Avilés es su jefa de estudios. Este centro, también jesuita y de Formación Profesional, tiene un valor añadido. "En Honduras hay muchos estándares machistas y nosotros luchamos por la equidad de la mujer. El cuarenta por ciento de nuestro alumnado son mujeres, y eso es muchísimo en un país como el nuestro", explica Avilés. "Ofrecemos formación en panadería y Repostería, Belleza y Cosmética. Mecánica de Motos, Soldadura Industrial... Pero no sólo es eso, gracias a las ayudas que recibimos se esta haciendo una enorme labor social". Sin ir más lejos, en el centro en el que trabaja Belkis Avilés hay una guardería para cuidar de los hijos de las alumnas. "Muchas niñas en Honduras se quedan embarazadas a los 15 años y dejan su formación, pero de esta forma las ayudamos", explica.

Marvin Canales y Belkiz Avilés, que van a estar cinco semanas en España, visitarán ayuntamientos además de los centros educativos jesuitas. "A través de los municipios, con colaboraciones con las ONG, también recibimos mucha ayuda. Ahora uno de nuestros objetivos es conseguir dinero para construir espacios en los que nuestros alumnos puedan hacer deportes para salir de las calles", señala Avilés. n

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