Opinión

La última monada del Gobierno

Una nueva ley para proteger a los grandes simios

A este gobierno nuestro, tan proclive a las piruetas circenses, le ha dado por una monería y ha decidido dar un paso más en su defensa del bienestar animal. Así, prevé una iniciativa pionera a nivel mundial, como es conceder derechos específicos a cerca de doscientos grandes simios que viven en cautividad en nuestro país. La ley afectaría a gorilas, chimpancés, bonobos y orangutanes. Cabe pensar que el hombre desciende del mono y sigue descendiendo.

Apelando a las capacidades cognitivas de estas especies emparentadas con los humanos, se les va a dotar de una legislación. Los chimpancés, según algunos científicos, comparten con el hombre hasta nueve enfermedades mentales, como la ansiedad, la depresión o el estrés postraumático. Hace unos años, el nacimiento en Australia de un gorila de laboratorio precisó de la intervención de un equipo de ginecólogos y pediatras. En el árbol de la evolución, el hombre procede del mismo tronco que el mono. Uno de aquellos primates se cayó del guindo y en su huida hacia adelante comenzó a caminar erguido y ya no volvió a irse por las ramas. Sabíamos que nuestro antepasado era una monada, pero desconocíamos, hasta recientes estudios del genoma, que compartimos un montón de ADN con los simios y con los gusanos, lo cual explica que en la especie se nos cuelen de vez en cuando primates y reptantes que se manejan a sus anchas en la ley de la selva y en el montón del detritus. Congéneres que más que médico requieren de veterinario.

Como es parecido al ser humano, el simio tiene derecho a más privilegios. Si bien hay personas -por llamarlas de algún modo- que a cuenta de sus actitudes y su falta de humanidad parecen parientes más próximos de las cucarachas o las ratas.

¿Cuál será la próxima ocurrencia? ¿Que los chimpancés tengan derecho a voto? ¿Va a meter la izquierda gobernante a algún orangután en sus listas o ya se les ha colado alguno?

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